
El sector empresarial de Nuevo León encendió las alertas por la falta de planeación e infraestructura energética suficiente para sostener el crecimiento industrial del estado, al advertir que la escasez de energía eléctrica podría convertirse en un freno directo para la llegada de nuevas inversiones y la permanencia de proyectos estratégicos.
De acuerdo con el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico de la Secretaría de Energía, la demanda eléctrica del país crecerá con una tasa media anual de 2.5 por ciento hacia 2039, impulsada principalmente por la expansión de los sectores industrial y de servicios. Sin embargo, los últimos datos del Sistema Eléctrico Nacional reflejan que en 2024 el consumo aumentó 1.8 por ciento anual, con la industria manufacturera y el crecimiento urbano como los principales motores de esa alza.
En este escenario, la Confederación Patronal de la República Mexicana en Nuevo León advirtió que el estado, al ser el principal polo industrial del país, enfrenta una presión adicional sobre su sistema eléctrico. Un análisis de CONAHCYT ubica a la entidad como el mayor consumidor de energía del país, una condición que obliga a una planeación más fina y realista sobre la demanda futura.
El presidente de COPARMEX Nuevo León, Roberto Cantú Alanís, señaló que entre 2010 y 2024 el PIB manufacturero del estado creció en promedio 2.6 por ciento anual, por encima de la tasa estimada para los próximos años en el plan federal. A su juicio, subestimar la demanda eléctrica en una economía con ese dinamismo implica poner en riesgo la competitividad de Nuevo León frente a otras entidades e incluso frente a otros países que sí están preparados para acompañar el crecimiento industrial con infraestructura energética suficiente.
El dirigente empresarial subrayó que el principal cuello de botella para las nuevas inversiones no es únicamente la generación de energía, sino la transmisión y distribución, especialmente en alta tensión. La falta de capacidad para llevar energía a las zonas industriales en expansión limita la instalación de plantas y la ampliación de proyectos productivos, aun cuando exista interés de capitales nacionales y extranjeros.
A esta presión se suma el acelerado desarrollo urbano que vive el estado, impulsado por la llegada de población en busca de empleo. Este fenómeno incrementa la demanda de vivienda, servicios e infraestructura, y añade una carga extra al consumo de energía eléctrica y al mantenimiento de la red. Para el sector patronal, el mensaje es claro: sin inversión oportuna en transmisión y distribución, Nuevo León corre el riesgo de que su motor industrial se quede, literalmente, sin corriente.
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