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Murió Guillermo Monroy Becerril a los 102 años el último gran Frido del muralismo mexicano

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Hay despedidas que pesan distinto, y la de Guillermo Monroy Becerril se siente como el cierre de un capítulo entero del arte mexicano. El pintor y muralista, discípulo directo de Frida Kahlo y asistente de Diego Rivera, falleció en su casa de Cuernavaca a los 102 años, apenas semanas después de haber celebrado su cumpleaños el 7 de enero. La noticia, compartida por su hijo y replicada por autoridades culturales en X, confirma lo que ya se intuía: se va un testigo privilegiado del muralismo del siglo XX.

Monroy no era solo “uno de Los Fridos”, ese grupo formado junto a Fanny Rabel, Arturo Estrada y Arturo García Bustos bajo la guía de Kahlo en la Casa Azul; era un puente vivo entre generaciones. Estudió en “La Esmeralda”, trabajó en el Cárcamo de Chapultepec con Rivera y colaboró en proyectos ligados a nombres como José Clemente Orozco y Juan O’Gorman. Así es, su trayectoria no cabía en una sola pared. Su obra pasó por el Palacio de Bellas Artes, el Museo Anahuacalli y hasta exposiciones en Europa del Este y China, cuando el arte mexicano viajaba como bandera cultural.

Hace apenas dos años recibió la Medalla Bellas Artes de Oro en Artes Visuales, un reconocimiento que no es cualquier diploma colgado en la sala. En ese acto habló de su “sensibilidad revolucionaria”, de su lucha por campesinos y obreros, dejando claro que su pintura no era decorativa, era postura. Participó todavía en 2025 en muestras dedicadas a Los Fridos en la Casa de la Cultura Reyes Heroles y en la Cámara de Diputados, demostrando que la vejez, en su caso, era apenas un detalle biográfico.

Entre sus murales más emblemáticos están “Belisario Domínguez” y “México 1847” en Chiapas, así como “El beneficio de las vías de comunicación en la tierra” en la Ciudad de México. Obras que, más que imágenes, son relatos visuales de identidad y memoria. También fue maestro durante décadas en Cuernavaca, formando generaciones que hoy lo despiden no solo como artista, sino como guía. No es exageración decir que su influencia se multiplicó en cada alumno que tomó un pincel bajo su mirada.

Monroy esperaba ver publicadas sus memorias en 2026, donde prometía contar “cómo un artista se va formando según se desenvuelve su vida”. Esa conversación quedó en pausa, pero su legado no. De los Fridos originales solo sobrevive Arturo Estrada, y con esta partida el muralismo histórico pierde otra voz directa

Por: Abril Ledesma- eitmedia.mx

Foto: Sitio Web Guillermo Monroy