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El amor llega al registro civil: San Valentín une a cientos de parejas en Nuevo León

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El Día del Amor y la Amistad se convertirá en el escenario para que cientos de parejas den un paso que durante años fue postergado. Este sábado, el Gobierno de Nuevo León realizará una nueva edición del programa Matrimonios Colectivos, una jornada que permitirá formalizar uniones de manera gratuita y que, para muchas familias, representa la posibilidad de convertir en realidad un proyecto de vida largamente esperado.

La convocatoria, impulsada desde la Secretaría General de Gobierno, busca abrir el acceso al matrimonio civil a quienes, por distintas razones, no habían podido concretarlo. En ese contexto, el Gimnasio Nuevo León Unido será el punto de encuentro donde historias de vida marcadas por la espera, las dificultades económicas y la persistencia confluirán en una ceremonia colectiva.

Entre quienes se preparan para dar el paso se encuentra una pareja que decidió formalizar su unión después de casi una década de caminar juntos. Su historia comenzó de manera inesperada en 2017, cuando un encuentro casual terminó por convertirse en el inicio de una relación que se sostuvo en medio de altibajos y recursos limitados. Con el paso del tiempo, la llegada de su hija dio un nuevo sentido a la idea de consolidar legalmente la familia.

El deseo de casarse estuvo presente durante años, pero las condiciones económicas fueron aplazando la decisión. La oportunidad que brinda el programa de matrimonios colectivos cambió el horizonte. “Yo creo que es un programa muy bueno porque nos brinda la facilidad de pues no tenemos a veces la solvencia… y fue una inversión mínima”, compartió Isabel, al explicar el significado que tiene para ellos poder acceder al trámite sin que represente una carga imposible.

La determinación fue conjunta y fruto de un proceso compartido. “Los dos. Los dos. Sí, ya lo estábamos checando de hecho”, señaló, al describir cómo la decisión se fue construyendo en pareja. Iván, por su parte, resumió el camino recorrido con sencillez: “Bastantes, hemos tenido como bajas como altas pero todo va muy bien gracias a Dios”. En ese trayecto, el reconocimiento mutuo ha sido un sostén cotidiano. “Es bien trabajadora. Y bien trabajadora y bien inteligente para todo”, expresó al hablar de la persona con la que ha compartido los últimos años.

La ceremonia del 14 de febrero tendrá un significado particular para ellos, no solo por el acto civil, sino por lo que representa para su hija. “No, pues muy felices. Muy feliz. Es lo que ella quería”, dijo Iván al referirse a la ilusión de cumplir una promesa que nació de una pregunta que los confrontó con la ausencia de un ritual que simbolizara su unión.

Aunque no contemplan una celebración grande, la respuesta del entorno cercano mostró que el acompañamiento también se construye en comunidad. Vecinos, familiares y personas del kínder se organizaron para improvisar un festejo sencillo, con aportaciones compartidas que reflejan la dimensión colectiva del acontecimiento.

Así, la jornada de matrimonios colectivos se perfila como algo más que un trámite administrativo. Para muchas parejas, representa el cierre de un ciclo de espera y la apertura de otro que reafirma la decisión de seguir juntos, aun cuando el camino haya estado marcado por dificultades. En el cruce entre lo público y lo íntimo, la fecha se convierte en un recordatorio de que el momento de formalizar una historia no siempre llega cuando se planea, sino cuando las condiciones, el apoyo y la voluntad coinciden.

eitmedia.mx