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Gerson Gómez: Las hijas de Laura Garza

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Naufragios de Clara E. Lida

¿Será posible atravesar mares agitados y navegar por mundos tormentosos, sin conocer zozobras y naufragios? ¿Será posible transitar largamente por la vida, sin perder brújulas y nortes? Y si acaso halláramos salvación en una isla desierta, ¿no nos asaltarían los recuerdos de algún paraíso perdido, de algún rostro añorado, de algún nombre escondido en lo más hondo, de alguna voz de ecos ya lejanos? Esas y otras preguntas surgen de estos versos, a veces, como conjuro y, otras, como desgarramiento.

Rostros, voces, nombres y susurros pueblan estas páginas escritas en un largo navegar entre olas encrespadas, tocando puertos no siempre acogedores y sabiendo de frecuentes naufragios. De recuerdos como esos se acompaña quien habita en la soledad de una isla, cuya única distracción es descifrar la escritura de las olas en la arena.

Cuatro esquinas  de Daniel Téllez

En Cuatro esquinas, Daniel Téllez nos ofrece una serie de poemas en honor de nuestros mejores boxeadores, aquellos que brillaron con luz propia en donde quiera que se presentaron. Asimismo, se incluye un poema en prosa donde se da cuenta de la vida difícil de un boxeador de barrio, de nombre Artemio, a quien apodan el Fideo porque eso es lo que parece.

Finalmente, encontramos poemas dedicados a algunos de los más destacados boxeadores de otros países, como el inolvidable Muhammad Ali: se recuerda su feroz combate con Foreman, que tuvo lugar en Zaire y que narró en un libro magistral el escritor Norman Mailer.

Azares de vuelta de Dulce María Sardiñas Izaguirre

Azares de vuelta es un libro de poemas o quizá deberíamos decir que son historias que se volvieron poemas. Pocas piezas no están inspiradas en sucesos reales, claro con notas románticas o engalanadas: pérdidas, duelos, desamores, desencuentros.

Emociones que siguen golpeando en la vida de la autora, lágrimas que se lloraron, amores que en el camino se quedaron; y encontró la forma de llevar una bitácora de tristezas y alegrías. Lo que se escribe del alma se queda como tatuaje de tinta indeleble grabado, y sigue después de los años haciendo eco en la conciencia.

Cuatro cuartetos de T. S. Eliot ; traducción y notas de Evodio Escalante

El tiempo presente y el tiempo pasado Acaso están presentes en el tiempo futuro, Y el tiempo futuro contenido en el que pasó. Si los tiempos todos están presentes siempre, El tiempo mismo es irredimible. Lo que pudo haber sido es una abstracción Que persiste eterna posibilidad. Sólo en un mundo de especulaciones. Lo que pudo haber sido y lo que fue. Apuntan hacia un fin, presente siempre. Unos pasos hacen eco en la memoria. Abajo por el camino que no tomamos Hacia la puerta que nunca abrimos. Que da al jardín de rosas. Mis palabras, Entonces, resuenan en tu mente. Con qué objeto. Turbar el polvo sobre el jarrón de pétalos de rosa, No lo sé. Otros ecos Habitan el jardín. ¿Los seguimos?

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