
La estafa de la felicidad en abonos
El estante de “Superación Personal” en las librerías de cadena es el pasillo de los espejismos. Ahí, entre portadas color pastel y tipografías amables, se vende la gran mentira del siglo XXI.
La felicidad es una receta de cocina y el éxito, una cuestión de “querer muy fuerte”.
Resulta ofensivo el optimismo tóxico. Destilan estos venenos esos manuales de bolsillo. Nos dicen el universo conspira a nuestro favor mientras el salario mínimo apenas conspira para llegar al jueves.
Estos libros no son literatura. Placebos para una sociedad ansiosa donde prefiere la anestesia de una frase motivacional antes al diagnóstico real de su propia circunstancia.
La verdadera superación no viene en 200 páginas de papel reciclado escritas por un “coach” donde jamás ha caminado por las periferias.
La vida no se resuelve con “decretos”, se resuelve con estructura, con política, con educación y, sobre todo, con la aceptación de que el dolor y el fracaso son partes legítimas de la experiencia humana, no errores de sistema que debamos borrar con un bestseller de trescientos pesos.
Basta de literatura de autoengaño. Preferimos mil veces la crudeza de una buena crónica. La verdad en cara, a la caricia falsa de un autor al prometer el cielo mientras nos vacía los bolsillos de espíritu crítico. Menos “échale ganas” y más realidad.
Desistir al autoengaño. Indignarse a las desigualdades cotidianas. Tomar la calle. Usar los trajes prestados de evangelistas de la prosperidad jamás nos convertir en empresarios exitosos. Mucho menos en la tranza. El 30 % de moche o la segura palanca de los contactos de la época estudiantil.




