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La guerra comercial de Biden con China por semiconductores podría ser contraproducente para EU

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Mientras el Gobierno de EU sigue adelante con sus esfuerzos por frenar el progreso tecnológico de China con nuevas restricciones, los gigantes estadounidenses de los semiconductores dan la voz de alarma y advierten que Washington puede estar disparándose en el pie.

El conflicto comercial de los semiconductores entre Washington y Pekín se inició en 2022 con una gran abundancia de restricciones de EU y se ha recrudecido en los últimos meses con nuevos ataques desde la parte norteamericana.

En medio de esta discordia, las empresas estadounidenses de semiconductores respondieron con la advertencia de que tales medidas poco meditadas del Gobierno de su país podrían destripar sus negocios. Además, el recorte de las ventas a China podría echar por tierra los planes de la Administración Biden de construir nuevas fábricas de semiconductores en suelo estadounidense, escribió The New York Times.

Según el medio, tres gigantes mundiales de la industria de fabricación de chips —Nvidia, Intel y Qualcomm— se reunieron con altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado, Antony Blinken, y la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, así como con representantes de una serie de grupos de reflexión para insistir en la necesidad de reconsiderar las restricciones adicionales de chips contra China.

Pekín representa cerca de un tercio del mercado mundial de semiconductores y más de 50.000 millones de dólares de ingresos anuales combinados para Intel, Nvidia y Qualcomm.

Por ello, los directivos de estas compañías señalaron que la pérdida de ingresos a tal escala podría provocar inevitables recortes de empleo, gasto y desarrollo tecnológico, lo que afectaría a los centros de semiconductores estadounidenses situados en Ohio, Nueva York y Arizona.

Los directores ejecutivos de las empresas también advirtieron que los ataques de Washington a Pekín podrían provocar que China acelerara la creación de su propia industria independiente de chips. Así, afirmaron, la mal concebida guerra comercial de semiconductores de EU daría lugar a que los chips creados en China dominaran a nivel mundial.

“Lo que se arriesga es espolear el desarrollo de un ecosistema liderado por competidores. Eso puede tener un efecto muy negativo en el liderazgo de EU en semiconductores, tecnología avanzada e inteligencia artificial”, declaró el consejero general de Nvidia, Tim Teter.

La presión ejercida por estos gigantes de chips dio sus frutos, lo que llevó tanto a un aplazamiento de la imposición de nuevas restricciones como a la reducción de la lista de cambios que la Administración Biden podría emprender, destacó la publicación, citando unas fuentes.

Tras las restricciones del año pasado derivadas de la Ley CHIPS firmada por el presidente de EU, Joe Biden, las empresas estadounidenses citadas han tratado de “ajustar” sus negocios, revela el informe. Así, Nvidia se vio obligada a idear una nueva versión de su chip de IA, el H100, específicamente adaptado a China.

Para garantizar el cumplimiento de las restricciones estadounidenses, la potencia de rendimiento de ese chip “se redujo por debajo de los niveles máximos permitidos”, decía el informe. No obstante, las pérdidas aumentaron y, cuando este verano surgieron rumores de nuevas restricciones inminentes, los directores ejecutivos se lanzaron ostensiblemente a ejercer más presión en Washington.

Patrick Gelsinger, de Intel, Jensen Huang, de Nvidia, y Cristiano Amon, de Qualcomm, se reunieron con funcionarios de la Casa Blanca.

“Sin pedidos de clientes chinos, habrá mucha menos necesidad de seguir adelante con proyectos como el complejo fabril que Intel tiene previsto construir en Ohio”, afirmó Gelsinger al asesor de seguridad Nacional de EU, Jake Sullivan.

Por otra parte, la Asociación de la Industria de Semiconductores emitió un comunicado en el que tachaba las restricciones del Gobierno de “amplias, ambiguas y a veces unilaterales“, advirtiendo de que podrían perjudicar “la competitividad de la industria”.

“Ahora mismo, China representa entre el 25 y el 30% de las exportaciones de semiconductores. Si tengo entre un 25 y un 30% menos de mercado, necesito construir menos fábricas. No puedes alejarte del 25 o el 30% y del mercado de mayor crecimiento del mundo y esperar que [sigas] financiando la [investigación y desarrollo, o I+D] y el ciclo de fabricación que lanzamos. Es estratégico para nuestro futuro; tenemos que seguir financiando la [I+D], la fabricación, etc. Hoy tenemos más de 1.000 empresas en la lista de entidades, muchas de las cuales no tienen nada que ver con la seguridad nacional y nada que ver con los problemas de seguridad en China”, declaró Gelsinger en julio.

El 9 de agosto, la Casa Blanca informó que Joe Biden firmó una orden ejecutiva que autorizaba al secretario del Tesoro a regular determinadas inversiones estadounidenses en entidades chinas dedicadas a actividades relacionadas con tecnologías sensibles para la seguridad nacional en tres sectores: semiconductores y microelectrónica, tecnologías de la información cuántica y determinados sistemas de inteligencia artificial.

Washington también instó a sus socios —Corea del Sur, Japón, Países Bajos y el Gobierno de Taiwán— a restringir o prohibir la venta de chips a China y a trasladar las instalaciones de producción fuera o lejos de China, por ejemplo, a Europa o EU.

Pekín ha advertido en repetidas ocasiones que, al imponer restricciones al comercio normal, Washington acabará perjudicándose a sí mismo y a otros agentes del mercado.

Fuente:https://sputniknews.lat/

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