
En el nuevo tablero industrial, hacer bien las cosas dejó de ser una ventaja para convertirse en una obligación. Especialistas advirtieron que las empresas que aspiren a mantenerse vigentes deberán ir más allá del producto y enfocarse en ofrecer una experiencia completa al cliente, donde entren en juego la eficiencia, la rapidez y la sostenibilidad.
El planteamiento se puso sobre la mesa durante el 25 Día de la Calidad, realizado en el teatro de la Universidad de Monterrey, donde estudiantes, académicos y representantes del sector productivo analizaron cómo la excelencia operativa se ha convertido en un factor clave para competir en mercados cada vez más exigentes.
En la conferencia central, Gilberto Valdés, directivo de Carrier, sostuvo que el verdadero cambio no está en las máquinas, sino en la cultura interna de las organizaciones. Señaló que el liderazgo y los valores son determinantes para alcanzar resultados consistentes, al insistir en que la calidad no admite concesiones.
Desde su experiencia en operaciones, explicó que el enfoque tradicional ha quedado atrás y que hoy el cliente evalúa mucho más que el producto final. La puntualidad en las entregas, la relación costo-beneficio y el impacto ambiental forman parte de una ecuación que define la preferencia del mercado.
La apertura del evento estuvo a cargo del rector de la UDEM, Mario Páez, quien subrayó que la calidad debe asumirse como un principio rector tanto en la formación académica como en el desempeño profesional, destacando la importancia de procesos ordenados y bien ejecutados para alcanzar resultados competitivos.
A lo largo de la jornada se dejó claro que la evolución de la industria ha transformado el concepto de calidad, desplazándolo hacia una visión centrada en la experiencia integral del cliente. Bajo este enfoque, las organizaciones no solo deben cumplir estándares, sino generar confianza y valor en cada interacción.
El encuentro, que celebra un cuarto de siglo, se ha consolidado como un espacio de diálogo entre academia e industria, reuniendo voces con amplia trayectoria en distintos sectores. Entre los participantes destacaron Teodoro Guzmán, Hans Villa y Luis Cárdenas, quienes aportaron perspectivas sobre disciplina, innovación y desempeño en entornos altamente competitivos.
Más allá de las ponencias, el mensaje fue contundente: en el escenario actual, la calidad ya no distingue, simplemente define quién permanece y quién queda fuera.
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