
El gobierno de México presentó la segunda edición de “México Canta”, el concurso impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum que busca promover canciones alejadas de la violencia, el racismo y la misoginia. La convocatoria abrió este 11 de mayo y estará disponible hasta el 10 de junio para jóvenes de entre 18 y 29 años, quienes podrán participar como solistas, dúos o ensambles en géneros vinculados al regional mexicano y sus fusiones urbanas. Las semifinales se realizarán en Los Ángeles y Mazatlán, mientras que la gran final llegará el 13 de septiembre al Auditorio Nacional, con una presentación posterior en el Zócalo capitalino durante las fiestas patrias.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, aseguró que el proyecto no busca prohibir géneros musicales, sino abrir espacios para nuevas narrativas. Y sí, la narcocultura es un tema real dentro de la música y las plataformas digitales. Basta ver cómo series como “La Reina del Sur”, “Narcos” o corridos virales dominan tendencias entre millones de jóvenes. Sin embargo, especialistas y organizaciones civiles llevan tiempo advirtiendo que el problema de fondo no nace en una canción. Reinserta estima que hasta 250 mil niños y adolescentes en México están en riesgo de ser reclutados por el crimen organizado, mientras que datos del Inegi muestran que los asesinatos de jóvenes aumentaron 72% en los primeros años recientes de la estrategia federal de seguridad. El síntoma puede sonar en Spotify o TikTok, pero la raíz sigue estando en la pobreza, el abandono, las adicciones y la presencia del crimen organizado en buena parte del país.
En ese contexto, “México Canta” aparece como un esfuerzo cultural que intenta ofrecer referentes distintos, aunque también deja la sensación de ser una medida limitada frente a una crisis mucho más profunda. La edición pasada reunió cerca de 15 mil participantes y acumuló más de 11 millones de visualizaciones, cifras que muestran el interés que genera el regional mexicano entre nuevas generaciones. Artistas como Majo Aguilar y Junior H respaldaron el proyecto asegurando que la música también puede hablar de identidad, amor y esperanza sin dejar de retratar la realidad.
¿Puede un concurso cambiar la narrativa de un país donde miles de jóvenes siguen creciendo entre violencia y reclutamiento criminal?
Por: Abril Ledesma- eitmedia.mx




