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Gerardo Ledezma

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Agarra valor… pero vea la realidad

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que el T-MEC seguirá firme y hasta se muestra dispuesta a dialogar personalmente con Donald Trump, parece ignorar un factor que cada vez pesa más en la relación bilateral: para Washington, el problema ya no son únicamente los aranceles. El verdadero tema es la seguridad.

Estados Unidos ha endurecido su discurso porque considera que el crimen organizado se ha convertido en un asunto de seguridad nacional. Donald Trump ha dejado claro, una y otra vez, que no comparte la idea de que en México continúen existiendo espacios de impunidad para organizaciones criminales o para servidores públicos investigados o señalados por presuntos vínculos con ellas. Le guste o no al Gobierno mexicano, ese será el centro de cualquier conversación futura.

No basta con defender el tratado comercial. También habrá que convencer al principal socio económico de México de que existe un compromiso real para combatir a la delincuencia organizada, perseguir la corrupción y garantizar que nadie esté por encima de la ley. Mientras esa percepción no cambie, cualquier negociación llegará con un enorme costo político.

Y mientras el país enfrenta esos desafíos, otro fenómeno crece casi en silencio: la industria de las apuestas. Cada semana aparecen nuevos casinos, nuevas plataformas digitales y nuevas aplicaciones que prometen dinero fácil. Rubén Moreira uno de los líderes del PRI en el Congreso de la Unión tiene razón en un punto: la transparencia es indispensable. La ciudadanía tiene derecho a saber quién recibe los permisos, quién opera estos negocios y bajo qué mecanismos son supervisados. Cuando miles de millones de pesos circulan diariamente en ese mercado, la opacidad deja de ser una simple falla administrativa para convertirse en un riesgo para el combate al lavado de dinero.

Pero también habría que hablar de la enorme hipocresía que rodea al negocio de las apuestas. Buena parte de las televisoras nacionales y algunos medios de comunicación que hoy se escandalizan por la violencia en los estadios son los mismos que, partido tras partido, bombardean a millones de espectadores con publicidad para abrir cuentas, apostar y jugar. El dinero de las casas de apuestas entra sin problema a las pantallas; las consecuencias sociales, esas sí parecen incomodar. La crítica no puede ser selectiva.

Si de verdad se busca un futbol más sano, la autocrítica debe empezar por quienes han convertido cada transmisión en un escaparate para normalizar el juego y hacer de las apuestas otro espectáculo más…y es que este asunto ya se salió de control y nadie, si nadie, dice nada.

Pero si algo resulta verdaderamente desconectado de la realidad es el mensaje enviado desde Morena con motivo del Mundial de Futbol. Pedir a los militantes que no compren boletos caros porque “deben estar con el pueblo” raya en lo absurdo. Cada ciudadano tiene derecho a gastar el dinero que obtiene de manera legal como mejor le parezca. La congruencia no se demuestra dejando de asistir a un partido de futbol; se demuestra gobernando con honestidad, rindiendo cuentas y utilizando correctamente los recursos públicos.

Durante años hemos visto funcionarios de distintos partidos viajar en aviones privados, hospedarse en hoteles de lujo, portar relojes de cientos de miles de pesos o realizar gastos imposibles de justificar con sus ingresos. Ese es el verdadero debate. No si alguien decide comprar un boleto para el Mundial con dinero propio.

Y mientras la política se distrae en discusiones superficiales, otra señal de alerta aparece para los medios de comunicación. El Digital News Report 2026 del Instituto Reuters confirma lo que desde hace tiempo es evidente: la confianza en las noticias disminuye, las redes sociales desplazan a los medios tradicionales, la inteligencia artificial transforma la forma de consumir información y la violencia contra periodistas sigue siendo una realidad que avergüenza al país.

Sin embargo, esta crisis también representa una oportunidad. Según aparece publicado en El Sol de México – Describe que en un océano de rumores, videos manipulados y publicaciones sin verificación, el periodismo profesional adquiere un valor aún mayor. Hoy más que nunca, los medios tienen la obligación de investigar, contrastar datos y ofrecer información responsable. La inteligencia artificial podrá acelerar procesos, pero jamás sustituirá el criterio, la ética ni la responsabilidad de un periodista comprometido con la verdad. Qué tal.