
Vancouver, Canadá.- Mohamed Salah volvió a aparecer cuando más lo necesitaba su país. El astro egipcio lideró la remontada de los Faraones para vencer 3-1 a Nueva Zelanda y darle a Egipto una victoria histórica que lo coloca como líder del Grupo G de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y a un paso de los dieciseisavos de final.
La noche en Vancouver comenzó cuesta arriba para los africanos. Todavía golpeados por el empate sufrido en su debut y conscientes de que no podían permitirse otro tropiezo, los egipcios se encontraron con una Nueva Zelanda ordenada y efectiva en la pelota detenida.
A los 15 minutos llegó el primer golpe para los Faraones. Finn Surman apareció dentro del área tras un tiro de esquina y aprovechó una desatención defensiva para adelantar al conjunto oceánico, silenciando momentáneamente a la numerosa afición egipcia presente en las tribunas.
Con la ventaja en el marcador, Nueva Zelanda apostó por replegarse y defender cerca de su área, cediendo completamente la posesión a un Egipto que dominaba el balón, pero que encontraba enormes dificultades para generar oportunidades claras.
La desesperación comenzó a crecer entre los africanos durante la primera mitad. Salah intentó asumir el liderazgo ofensivo, pero la sólida estructura defensiva de los neozelandeses neutralizó los intentos egipcios y obligó a los Faraones a marcharse al descanso con la obligación de reaccionar.
La respuesta llegó en el segundo tiempo.
Egipto regresó al terreno de juego con mayor intensidad y encontró rápidamente la recompensa a su insistencia. Después de una serie de aproximaciones constantes al área rival, Mostafa Ziko apareció en el momento indicado para empatar el encuentro y devolver la confianza a su selección.
El gol cambió completamente el desarrollo del partido. Nueva Zelanda perdió seguridad, mientras que Egipto comenzó a jugar con mayor libertad y confianza.
La jugada que definió el encuentro llegó minutos más tarde en medio de una fuerte polémica. Mientras los futbolistas neozelandeses reclamaban una posible infracción y exigían la atención médica para uno de sus compañeros, los egipcios continuaron la acción. En medio de la confusión, Mohamed Salah mostró toda la experiencia acumulada durante años en la élite del futbol mundial.
El delantero tomó el balón por la banda izquierda, aceleró con determinación y definió con categoría al segundo poste para completar una anotación digna de una de las grandes figuras del torneo. El gol desató la euforia de los seguidores egipcios y marcó el momento más importante del partido.
Con el marcador a su favor, Egipto encontró los espacios que antes le había negado la defensa oceánica. Los Faraones controlaron el encuentro y continuaron generando peligro hasta encontrar el tercer tanto que terminó por sentenciar la historia y asegurar tres puntos de enorme valor.
El silbatazo final confirmó una victoria histórica para el futbol egipcio. Tuvieron que pasar diez partidos mundialistas para que la selección africana lograra celebrar su primer triunfo en una Copa del Mundo, un resultado que además la coloca en la cima del Grupo G y con amplias posibilidades de avanzar a la fase de eliminación directa.
La figura indiscutible fue Mohamed Salah. El capitán apareció en el momento decisivo, cargó sobre sus hombros la responsabilidad del equipo y respondió con un gol que puede quedar marcado como uno de los más importantes en la historia reciente del futbol egipcio.
Ahora los Faraones llegarán a la última jornada frente a Irán dependiendo de sí mismos para sellar su clasificación, mientras que Nueva Zelanda quedó obligada a derrotar a Bélgica y esperar una combinación favorable de resultados para mantener vivo su sueño mundialista.
Especial-eitmedia.mx
Foto: Tomada como cortesía de https://x.com/EgyptNT_EN






