
Carlos Gutiérrez Mancilla y Arturo Ávila protagonizaron un nuevo capítulo de la guerra entre PRI y Morena, en un recinto que ya acumula antecedentes de insultos, jaloneos y hasta golpes
Ciudad de México.- El enfrentamiento político entre PRI y Morena volvió a subir de tono y terminó, una vez más, en empujones dentro del Senado de la República.
El diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla y el legislador morenista Arturo Ávila protagonizaron este miércoles una confrontación en el Patio del Federalismo, donde intercambiaron insultos y acusaciones antes de llegar al forcejeo físico.
El episodio ocurrió en medio de la discusión política generada por las recientes acciones del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, en Estados Unidos, donde ha llevado denuncias y señalamientos contra el gobierno mexicano.
De acuerdo con los videos difundidos del incidente, Gutiérrez Mancilla se acercó a Ávila mientras el legislador morenista se encontraba en el área de medios. El intercambio verbal rápidamente escaló y terminó con empujones y jaloneos, ante la intervención de otras personas que intentaron separarlos.
Durante la confrontación, el priista lanzó acusaciones contra Ávila relacionadas con presuntos vínculos con el narcotráfico y la venta de armas. El morenista respondió con señalamientos contra Gutiérrez Mancilla y lo identificó como cercano a Alejandro Moreno.
Posteriormente, ambos legisladores ofrecieron versiones distintas sobre lo ocurrido.
Gutiérrez Mancilla aseguró que fue amenazado por Ávila y sostuvo que el enfrentamiento se produjo después de las provocaciones del legislador de Morena.
Ávila afirmó, por su parte, que el priista acudió a confrontarlo y que el altercado fue provocado por Gutiérrez Mancilla.
Las acusaciones formuladas por ambos corresponden a sus respectivas versiones de los hechos y no constituyen, por sí mismas, hechos judicialmente acreditados.
El enfrentamiento se produjo mientras la Comisión Permanente discutía la creciente disputa entre el oficialismo y la oposición alrededor de las denuncias que Alejandro Moreno ha presentado en Estados Unidos.
Morena ha cuestionado que el dirigente priista recurra a autoridades estadounidenses para denunciar asuntos relacionados con México, mientras el PRI defiende el derecho de su dirigente a acudir a instancias internacionales para exponer lo que considera actos de persecución política.
La confrontación también generó reacciones dentro de Morena.
La dirigente nacional del partido, Ariadna Montiel, condenó el episodio y respaldó al legislador Arturo Ávila, al tiempo que cuestionó la conducta del PRI.
El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, también se pronunció y llamó a evitar que el Poder Legislativo termine convertido en un espacio de confrontaciones personales.
La conducción de la Comisión Permanente tuvo que intervenir para mantener el orden ante el ambiente generado por el enfrentamiento.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa los antecedentes de confrontaciones físicas que han ocurrido en el Congreso de la Unión.
Uno de los más recordados ocurrió en agosto de 2025, cuando el dirigente priista Alejandro Moreno y el entonces presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, protagonizaron un enfrentamiento que incluyó empujones y golpes durante una sesión.
En aquel episodio también apareció el nombre de Carlos Gutiérrez Mancilla, quien estuvo entre los legisladores priistas involucrados en la confrontación.
Ahora, casi un año después, el diputado priista vuelve a quedar en medio de un altercado físico, esta vez frente al legislador morenista Arturo Ávila.
Las imágenes del nuevo enfrentamiento rápidamente comenzaron a circular en redes sociales y volvieron a colocar al Senado en el centro de la discusión pública, no por una iniciativa legislativa o un acuerdo político, sino por una confrontación entre representantes populares.
La disputa entre PRI y Morena continúa así trasladándose del terreno de los argumentos políticos al de los enfrentamientos personales.
Y mientras ambos partidos intercambian acusaciones sobre narcotráfico, corrupción, persecución política e injerencia extranjera, el Senado vuelve a ofrecer una imagen que poco tiene que ver con el debate parlamentario que debería caracterizar al Poder Legislativo.
Esta vez fueron Carlos Gutiérrez Mancilla y Arturo Ávila.
La pregunta que vuelve a quedar sobre la mesa es cuánto falta para que los insultos y los empujones dejen de ser episodios aislados y se conviertan en una constante dentro del Congreso.




