
La actividad relacionada con la generación, transmisión y distribución de electricidad, así como el suministro de agua y gas natural por ductos, continúa mostrando una tendencia negativa en Nuevo León, pese al crecimiento de la población y de la actividad empresarial en el estado.
De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI, durante el primer trimestre de 2026 este sector registró una disminución anual de 4.1 por ciento.
Con este resultado, sumó 15 trimestres consecutivos con variaciones negativas respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con un análisis elaborado por COPARMEX Nuevo León.
La evolución de los últimos años muestra que la caída no corresponde únicamente al resultado más reciente. El sector disminuyó 22.2 por ciento en 2020, 4.6 por ciento en 2021 y 10.3 por ciento en 2022. En 2023 tuvo una recuperación de 5.8 por ciento, pero posteriormente volvió a terreno negativo con reducciones de 10.1 por ciento en 2024 y 8.5 por ciento en 2025.
El primer trimestre de 2026 mantuvo esa tendencia, con una contracción anual de 4.1 por ciento.
El comportamiento resulta relevante porque se presenta en un estado que continúa ampliando su actividad económica. Según los datos citados por COPARMEX Nuevo León, desde 2020 el número de empresas formales aumentó alrededor de 10 por ciento, mientras que las empresas manufactureras crecieron 23 por ciento. La población estatal también se incrementó aproximadamente 10 por ciento durante ese periodo.
La organización empresarial advierte que esta diferencia entre el crecimiento de la demanda y el comportamiento del sector encargado de suministrar servicios esenciales puede convertirse en un obstáculo para la expansión económica de Nuevo León.
El presidente de COPARMEX Nuevo León, Roberto Cantú Alanís, señaló que la disponibilidad de electricidad es indispensable para mantener el ritmo de crecimiento del estado y expresó preocupación por los cortes de energía que se han presentado.
“Nos preocupa mucho esta situación”, afirmó al referirse a los apagones y a las dificultades que representan para empresas, pequeños negocios y familias, particularmente durante los periodos de altas temperaturas.
Cantú Alanís sostuvo que para ampliar la infraestructura energética será necesario generar condiciones que permitan atraer nuevas inversiones y desarrollar capacidad adicional.
A su juicio, la falta de certidumbre jurídica, reglas claras y condiciones que incentiven la inversión puede limitar la construcción de nueva infraestructura.
El planteamiento de COPARMEX coloca nuevamente sobre la mesa uno de los retos que enfrenta Nuevo León: mantener el crecimiento industrial y poblacional requiere contar con suficiente capacidad para atender la demanda de electricidad, agua y gas.
El dato del ITAEE no implica por sí mismo que el estado carezca de suministro suficiente en todos estos servicios, pero sí muestra que la actividad del sector acumula varios años de comportamiento negativo y que el tema de la infraestructura energética mantiene relevancia para la competitividad de la entidad.
Para Nuevo León, el desafío será evitar que el crecimiento económico avance a una velocidad mayor que la capacidad de sus servicios estratégicos.
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