
La dirigencia nacional de Morena marcó distancia con la decisión de Rubén Rocha Moya de retomar sus funciones como gobernador de Sinaloa, al señalar que su reincorporación fue una determinación personal de la que el partido no tuvo conocimiento previo.
Ciudad de México.— La dirigencia de Morena se deslindó de la decisión de Rubén Rocha Moya de regresar al frente del Gobierno de Sinaloa, luego de la licencia que había solicitado para separarse temporalmente del cargo.
A través de un posicionamiento difundido este viernes, el partido sostuvo que no fue informado con anticipación sobre la determinación del mandatario estatal y subrayó que, por tratarse de una decisión personal, Morena no asume responsabilidad sobre su reincorporación.
El pronunciamiento ocurre mientras continúan las investigaciones relacionadas con las acusaciones formuladas por autoridades de Estados Unidos y las indagatorias que permanecen abiertas en México.
Morena recordó que la separación temporal de Rocha Moya se produjo después de que surgieran señalamientos desde el Departamento de Justicia estadounidense, situación que derivó también en investigaciones por parte de la Fiscalía General de la República y otras autoridades mexicanas.
Ante este escenario, el partido aseguró que mantendrá una postura apegada al Estado de derecho y al debido proceso, evitando anticipar conclusiones sobre las investigaciones que permanecen en curso.
La dirigencia morenista también estableció como principios la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto a las instituciones, en un intento por dejar claro que la decisión de Rocha Moya de regresar al cargo corresponde exclusivamente al gobernador.
El deslinde coloca nuevamente bajo presión política al mandatario sinaloense, quien deberá retomar sus responsabilidades al frente del Ejecutivo estatal mientras continúan las investigaciones que han rodeado su administración.
La decisión también abre un nuevo capítulo en la relación entre Rocha Moya y su partido, pues Morena dejó constancia de que su regreso no fue una determinación acordada previamente con la dirigencia.
Por ahora, el escenario queda marcado por dos hechos: el regreso del gobernador a sus funciones y la continuidad de las investigaciones en su contra, cuyos resultados deberán determinar las autoridades competentes conforme avance el debido proceso.
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