
La iniciativa de Ley de Coordinación Metropolitana busca que municipios y Estado tomen decisiones conjuntas sobre movilidad, vivienda, expansión urbana y grandes proyectos. Sus promotores advierten que la metrópoli podría alcanzar 7.5 millones de habitantes en 2040.
El crecimiento acelerado de la Zona Metropolitana de Monterrey ha dejado de ser un problema que pueda resolverse desde los límites de un solo municipio. Movilidad, vivienda, expansión urbana y grandes obras requieren una visión conjunta, por lo que representantes de la sociedad civil, universidades y organismos empresariales entregaron este lunes en el Congreso de Nuevo León una iniciativa de Ley de Coordinación Metropolitana.
La propuesta busca establecer un modelo permanente para que los gobiernos municipales y el Estado puedan planear y ejecutar proyectos metropolitanos bajo criterios técnicos, con participación ciudadana y mecanismos de rendición de cuentas.
José Antonio Torre, director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey y cofirmante de la iniciativa, advirtió que la realidad urbana de la metrópoli ya rebasó las fronteras administrativas.
“Cada vez es más evidente que los problemas de esta ciudad no respetan límites municipales y que las soluciones tampoco pueden detenerse en ellos”, señaló.
Los promotores de la propuesta solicitaron al Congreso colocarla entre las prioridades del periodo de sesiones que comenzará mañana y convocar a mesas de trabajo para analizarla con el objetivo de avanzar hacia su dictaminación.
La urgencia, explicaron, está relacionada con el ritmo de crecimiento de la metrópoli y con problemas que afectan diariamente a millones de personas.
De acuerdo con las proyecciones citadas por los impulsores, la Zona Metropolitana de Monterrey podría alcanzar una población de 7.5 millones de habitantes para 2040.
El crecimiento urbano, además, ha generado una distribución cada vez más compleja entre las zonas donde vive la población y aquellas donde se concentra el empleo.
Información del Sistema de Información Urbano Metropolitano del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey señala que, en 2026, la periferia urbana es el principal generador de viajes hacia los centros de trabajo, mientras Monterrey y San Pedro Garza García concentran 42 por ciento del empleo metropolitano.
El resultado es una presión creciente sobre las vialidades y el transporte público, con habitantes que deben recorrer grandes distancias todos los días para llegar a sus centros laborales.
La encuesta Así Vamos 2025 estima que las personas de la Zona Metropolitana de Monterrey destinan alrededor de 2 horas con 47 minutos a sus desplazamientos en transporte público.
Además, el tiempo de traslado en camión aumentó casi una hora entre 2019 y 2025, de acuerdo con los datos citados por los promotores de la iniciativa.
A este problema se suma la dificultad para acceder a vivienda asequible cerca de los centros de empleo.
El Programa Especial de Vivienda del Instituto de la Vivienda de Nuevo León identifica un déficit de vivienda asequible de 26 por ciento, situación que contribuye a que numerosas familias tengan que establecerse cada vez más lejos de sus lugares de trabajo.
La consecuencia es una metrópoli que crece hacia la periferia mientras buena parte de las oportunidades laborales permanece concentrada en determinadas zonas.
Elvira Cantú González, ciudadana y cofirmante de la iniciativa, llamó a que las decisiones públicas incorporen la experiencia cotidiana de quienes padecen los problemas metropolitanos.
“Debemos escuchar a quienes viven las consecuencias todos los días”, afirmó, al referirse a personas que enfrentan largos traslados, dificultades para acceder al transporte y jornadas laborales condicionadas por las distancias.
La iniciativa plantea construir un sistema de coordinación que permita que los asuntos metropolitanos tengan continuidad más allá de los cambios políticos y de las administraciones municipales.
Uno de sus componentes centrales es la regulación de las zonas metropolitanas de Nuevo León y la creación de cuatro instancias de coordinación dentro de un esquema diseñado para distribuir responsabilidades entre los ámbitos político, técnico y ciudadano.
La propuesta también retoma y actualiza trabajos realizados anteriormente. Cuando todavía operaba la Mesa de Coordinación Metropolitana, se solicitó al Consejo Nuevo León una revisión técnica de la iniciativa presentada en 2022, con el propósito de actualizarla a partir de experiencias de otras ciudades y de una revisión jurídica.
En el ámbito político, el proyecto plantea formalizar la Mesa de Coordinación Metropolitana y convertirla en un espacio colegiado con fundamento legal para discutir y definir proyectos que involucren a distintos municipios.
La propuesta contempla que los integrantes de esa mesa puedan decidir sobre una cartera de proyectos respaldada técnicamente por un organismo especializado.
Ahí entra el Instituto Metropolitano de Planeación, IMEPLAN, que tendría entre sus funciones proponer instrumentos de planeación y revisar técnicamente los proyectos considerados de alcance metropolitano.
El modelo incorpora además un componente de vigilancia ciudadana mediante un Consejo Consultivo Metropolitano.
De acuerdo con la iniciativa, este órgano tendría participación directa en el sistema de coordinación y su presidencia contaría con un voto dentro de la Mesa de Coordinación.
El objetivo es evitar que los proyectos metropolitanos dependan exclusivamente de acuerdos políticos coyunturales y establecer mecanismos que permitan evaluar técnicamente las obras y decisiones que impactan a más de un municipio.
Para sus impulsores, esto podría abrir la puerta a una planeación compartida, proyectos con criterios técnicos comunes y obras cuya ejecución no quede detenida por diferencias entre administraciones municipales.
Javier Treviño, presidente de Canadevi Nuevo León y también cofirmante, destacó que la propuesta fue construida con la participación de ciudadanos, alcaldes, funcionarios municipales y estatales, cámaras empresariales y universidades.
“La Ley de Coordinación Metropolitana fue construida con la participación de ciudadanas y ciudadanos, alcaldes, funcionarios municipales, gobierno estatal, cámaras y universidades”, afirmó.
Treviño subrayó además que una de las características de la iniciativa es que incorpora el impulso de ciudadanos que no pertenecen a partidos políticos.
Con la entrega del documento al Congreso estatal comienza ahora la etapa legislativa. Los promotores esperan que los diputados abran el debate durante el periodo que inicia mañana y que la propuesta pueda ser analizada con participación de los distintos sectores involucrados.
El desafío es mayúsculo: Monterrey enfrenta una expansión urbana que avanza más rápido que la capacidad de sus municipios para resolver de manera aislada problemas que, en los hechos, son compartidos.
La movilidad, la vivienda, la infraestructura y el crecimiento territorial ya forman parte de una misma ecuación.
La propuesta presentada ante el Congreso busca precisamente que esa realidad también tenga una respuesta institucional: que la metrópoli pueda planearse como una sola ciudad, aunque administrativamente continúe dividida entre municipios.
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