
Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este lunes que la situación de violencia que enfrenta Sinaloa demuestra, desde su perspectiva, que la intervención extranjera puede debilitar las instituciones y generar nuevos conflictos dentro de las organizaciones criminales.
Durante su conferencia matutina, la mandataria retomó el planteamiento que realizó un día antes durante su visita a Culiacán, donde sostuvo que “la injerencia genera violencia” y defendió una estrategia de seguridad basada en la coordinación entre gobiernos, pero sin subordinación a autoridades extranjeras.
Sheinbaum relacionó nuevamente la actual crisis de seguridad en Sinaloa con la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024 y con el posterior enfrentamiento entre facciones del Cártel de Sinaloa. De acuerdo con la explicación que ha planteado la presidenta, la detención se produjo en el contexto de un rompimiento dentro de la organización criminal, situación que posteriormente derivó en una escalada de violencia en la entidad.
“En México y en el mundo entero está demostrado que una injerencia, una intervención, no fortalece las instituciones nacionales, de seguridad o de otro tipo; al contrario, las debilita”, declaró.
La presidenta sostuvo que antes de la captura de Zambada García Sinaloa registraba niveles de homicidio considerablemente menores y señaló que la violencia generada posteriormente se ha contenido respecto a los niveles registrados al inicio de su administración, aunque reconoció que persisten índices delictivos importantes en el estado.
Sheinbaum insistió en que México debe mantener cooperación con otros países en materia de seguridad, pero bajo un esquema que preserve las decisiones de las instituciones mexicanas.
“Por eso hablo siempre de la coordinación sin subordinación y del fortalecimiento de las capacidades y de la cooperación para el desarrollo, no de la injerencia”, afirmó.
La mandataria también vinculó su posición con el principio de soberanía nacional y recordó distintos episodios de la historia de México en los que, según expuso, potencias extranjeras intervinieron en asuntos nacionales.
Durante su gira por Sinaloa, Sheinbaum sostuvo que la soberanía corresponde al pueblo mexicano y rechazó que algún gobierno extranjero determine el rumbo del país. “No queremos injerencia de ningún gobierno extranjero en nuestro territorio, los mexicanos definimos nuestro futuro”, afirmó.
La presidenta hizo referencia a episodios como la Independencia de México, la intervención francesa y la invasión estadounidense, además del papel que atribuyó al embajador de Estados Unidos durante el golpe contra Francisco I. Madero.
En ese contexto, defendió la idea de que los problemas de seguridad deben ser atendidos por las instituciones mexicanas mediante inteligencia, investigación, coordinación y fortalecimiento de las corporaciones nacionales.
La postura de Sheinbaum se produce mientras el Gobierno federal mantiene un despliegue reforzado de fuerzas de seguridad en Sinaloa. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó el 18 de septiembre que el estado de fuerza federal desplegado en la entidad supera los 20 mil elementos y que se acordó fortalecer las capacidades de las corporaciones estatales y municipales.
De acuerdo con cifras presentadas por el propio Gobierno federal a principios de septiembre, Sinaloa concentró 7.5 por ciento de los homicidios registrados en México durante los primeros ocho meses de 2026, ubicándose en el cuarto lugar entre las entidades con mayor número de casos en ese periodo.
Además del reforzamiento de la seguridad, el Gobierno federal anunció durante la visita presidencial una serie de acciones para la entidad, entre ellas la permanencia de elementos de las Fuerzas Armadas, la incorporación de jóvenes a programas sociales y la construcción de centros comunitarios y planteles educativos.
La discusión sobre el origen y evolución de la violencia en Sinaloa continúa vinculada a las distintas versiones sobre la captura de Zambada García y las circunstancias en las que fue trasladado a Estados Unidos. La presidenta ha señalado que existen elementos que, a su juicio, requieren ser revisados para determinar el grado de participación de autoridades estadounidenses.
Mientras tanto, el Gobierno mexicano sostiene que su estrategia debe mantener cooperación internacional, pero bajo el principio de que las decisiones operativas dentro del territorio nacional corresponden a las instituciones mexicanas.
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