
Un hermano en prisión, otro en el panteón y ningún culpable en el expediente
La justicia neoleonesa por fin tocó la puerta de un solo hermano. El otro ya no atiende visitas.
La Décimo Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia ordenó prisión preventiva contra José Gerardo de la Garza, exdirectivo de la UANL, por presunto uso de un documento falso durante un proceso en su contra. Así se reportó. Llevar papeles chuecos a un juicio por fraude equivale a presentarse al examen con la respuesta tatuada.
Llevó papel chueco al juicio del fraude,
con la fe del cínico y la mano sin guante.
El juez miró el sello, torció la sonrisa,
y la preventiva ya le calentaba la silla.
Todo empezó en 2022. El rector Santos Guzmán López cesó a Óscar Javier y a José Gerardo, uno en enero y otro en febrero. El 22 de abril la universidad denunció al segundo ante la Fiscalía. La denuncia describe una cuenta en el Banco del Bajío a nombre de la UANL, abierta en febrero de 2021, con operaciones por 90 millones de pesos. Era mancomunada. Figuraban José Gerardo, la coordinadora administrativa Carmen Julia Martínez Garza y el entonces secretario de Extensión y Cultura, Celso José Garza Acuña. Ambos negaron conocerla. Una cuenta con tres nombres y ningún recuerdo es hazaña de la amnesia institucional.
El intento de cobro por más de 19 millones de pesos a favor de Engencap Holding. Cuando el banco pidió domiciliar el pago, el abogado general y el director de Egresos no reconocieron sus firmas. Hasta los autógrafos se hicieron los desentendidos. Según fuentes citadas, los hermanos pactaban con proveedores fuera del procedimiento y cobraban moches.
Firma de abogado, firma de tesorero,
nadie reconoce su propio garabato.
Tres nombres en la cuenta, cero memorias,
y el banco preguntó: ¿quién pagó el trato?
El doctor Garza Acuña pidió licencia en junio de 2022 y hoy ya no despacha en la Secretaría. Entonces el gremio cultural lo arropó con un desplegado, firmado por escritores de renombre como Villoro, Ramírez y Poniatowska. Este año, columnas de opinión lo señalaron como jefe de los hermanos. Él negó conocer la cuenta, y en lo consultado no aparece una imputación formal en su contra. La universidad, por su parte, denunció a un solo hermano. Los demás nombres circulan en columnas y desplegados, no en un auto judicial. La cultura nunca había tenido tantos defensores ni tan pocos acusados.
Llegó 2023. Óscar Javier de la Garza Garza, de 44 años, fue baleado por desconocidos en la colonia Cumbres, al poniente de Monterrey, mientras conducía. Su camioneta traía al menos ocho impactos en una puerta, y los agresores huyeron sin ser detenidos. La puntería fue certera. La investigación, en cambio, sigue buscando blanco.
Ocho agujeros en una portezuela,
Cumbres de noche, silencio de vela.
Corrieron los tipos, corrió la camioneta,
y la Fiscalía todavía busca la meta.
las investigaciones, el homicidio se vincularía con una presunta deuda millonaria de ambos hermanos durante su gestión. Mientras tanto, José Gerardo ya cargaba una condena de cinco años de prisión y 8.6 millones de pesos de reparación del daño. Un caso con tantos ceros y ni un solo sicario detenido es aritmética creativa.
En los reportes consultados no aparece un ejecutor capturado ni un autor intelectual con nombre. Pasaron tres años. El dinero figura en cada denuncia, pero los asesinos no figuran en ningún boletín. El rector sigue en su oficina, el exsecretario sigue en las columnas y las balas ya cumplieron su turno. Solo falta alguien con ganas de contar los casquillos.
Hay lana en la cuenta, no hay nombre en la lista,
hay muerto en la calle, no hay rostro en la pista.
Preso el hombre del sello, libre el de la mira,
y la autoría pide fianza sin dar la cara.
Molotov grita en sus canciones contra el abuso del poder. Aquí el dominio alcanzó para abrir cuentas, firmar contratos y presentar documentos falsos. Para encontrar a un sicario, todavía no.
Un hermano duerme tras las rejas, el otro descansa bajo tierra y la autoría sigue de vacaciones. En esta historia, la cárcel tiene inquilino, el panteón tiene inquilino y el homicida sigue sin domicilio conocido. Excepto el ex Secretario de Cultura y el aun Rector de la UANL.




