
Carlos Alcaraz comenzó su camino en el Rolex Shanghai Masters con una victoria contundente sobre el argentino Juan Manuel Cerúndolo, a quien derrotó en dos sets por 6-3 y 6-3. Sin embargo, más allá de su desempeño en la cancha, el tenista español se convirtió en uno de los protagonistas de la jornada por un detalle inesperado: un llamativo bigote que rápidamente llamó la atención de los aficionados y encendió las redes sociales.
El murciano, actual número tres del ranking mundial, apareció en la pista con una imagen distinta a la habitual. Su nuevo estilo no fue una decisión individual, sino el resultado de una promesa que involucró a los integrantes de su equipo después de conquistar el ATP 500 de Tokio.
Alcaraz había acordado con sus colaboradores que, si conseguía el título en Japón, todos se dejarían crecer el bigote para disputar el torneo de Shanghái con esa apariencia. La victoria en Tokio cumplió la condición y el español llegó a China dispuesto a mantener el compromiso durante su participación en el certamen.
“Lo voy a mantener durante esta semana”, explicó el tenista al ser cuestionado sobre su nuevo aspecto. También reconoció que desde hacía tiempo tenía ganas de competir al menos una vez con bigote, por lo que la apuesta terminó convirtiéndose en una manera de reforzar la convivencia y el buen ambiente dentro de su equipo.
Una vez superada la curiosidad por su imagen, Alcaraz respondió con autoridad en la cancha. Frente a Cerúndolo, el español consiguió imponer su ritmo y cerró el encuentro con parciales idénticos de 6-3, apoyado en una propuesta ofensiva que le permitió conectar 24 golpes ganadores.
El comienzo, sin embargo, no fue tan sencillo como reflejó el marcador. Alcaraz admitió que necesitó adaptarse a las condiciones de juego y modificar su planteamiento durante el partido. La velocidad de la pista terminó favoreciendo su estilo, aunque tuvo que encontrar el ritmo necesario para controlar los intercambios y marcar diferencias.
El triunfo le permitió avanzar a la tercera ronda, donde se enfrentará al belga Zizou Bergs, quien consiguió su clasificación tras imponerse por 6-0 y 6-3 al peruano Ignacio Buse.
Para el español, Shanghái representa una oportunidad importante dentro de una temporada en la que continúa ampliando sus objetivos deportivos. El torneo chino es uno de los títulos de categoría Masters 1000 que todavía no figuran en su palmarés, por lo que cada victoria lo acerca a la posibilidad de conquistar una de las coronas pendientes de su carrera.
Alcaraz llegó a esta cita después de proclamarse campeón en Tokio y de participar en la Laver Cup con el equipo europeo. Su desempeño en las últimas semanas ha reforzado las expectativas sobre su nivel competitivo, mientras busca prolongar la buena racha en una de las paradas más exigentes del calendario asiático.
Hasta ahora, su mejor resultado en Shanghái son los cuartos de final alcanzados en 2024. Superar esa actuación es uno de los retos que tiene por delante en una competición que reúne a varios aspirantes al título.
El español también persigue un objetivo histórico: convertirse en el primer tenista de su país en ganar el torneo individual de Shanghái desde su incorporación al calendario ATP Tour en 2009.
Por lo pronto, Alcaraz ya dio el primer paso con una victoria convincente. Entre la ambición de levantar el trofeo y el buen humor que acompaña a su equipo, el murciano dejó claro que puede combinar la exigencia del máximo nivel con una personalidad que también conecta con los aficionados fuera de la cancha.
En Shanghái, el tenis sigue siendo lo más importante, pero esta vez un bigote se encargó de robarse parte de los reflectores.
Especial-eitmedia.mx
Con información&foto de https://www.atptour.com/




