
Ciudad de México.- El número de teléfono se ha convertido en una pieza clave de la identidad digital, debido a su vinculación con cuentas bancarias, redes sociales, aplicaciones de mensajería y mecanismos para recuperar contraseñas. Aunque conocer este dato no permite acceder automáticamente a un dispositivo, sí puede servir como punto de partida para fraudes y ataques informáticos.
La empresa de ciberseguridad ESET advirtió que los delincuentes pueden utilizar un número telefónico para investigar información personal, preparar engaños, intentar tomar el control de cuentas o incluso apropiarse de la línea mediante técnicas fraudulentas.
David González, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, explicó que el número telefónico tiene capacidades limitadas por sí solo, pero su relación con otros servicios digitales puede convertirlo en una herramienta para facilitar ataques dirigidos contra sus propietarios.
Uno de los principales riesgos consiste en relacionar el número con información pública disponible en internet, como nombres, perfiles de redes sociales, cuentas de mensajería y datos expuestos en filtraciones. Con esos elementos, los delincuentes pueden construir perfiles de sus posibles víctimas y diseñar mensajes más convincentes para obtener información confidencial.
Otra amenaza es la ingeniería social, una técnica mediante la cual los atacantes se hacen pasar por representantes bancarios, empresas de mensajería, servicios de soporte técnico o personas conocidas para generar confianza y conseguir contraseñas, datos financieros o códigos de verificación. También pueden enviar enlaces maliciosos con el propósito de obtener información o inducir a las víctimas a realizar acciones que comprometan su seguridad.
WhatsApp es uno de los servicios que pueden verse afectados por este tipo de engaños. Una situación frecuente ocurre cuando una persona recibe un código de verificación que no solicitó y, poco después, alguien le pide que se lo comparta bajo el argumento de que fue enviado por error.
Ese código puede formar parte de un intento de registrar la cuenta en otro dispositivo. Entregarlo a un desconocido podría facilitar que el atacante tome el control de la cuenta y la utilice para contactar a familiares, amigos o compañeros de trabajo con nuevas solicitudes fraudulentas.
Los riesgos también incluyen el llamado SIM swapping, una modalidad en la que el delincuente intenta engañar a la compañía telefónica para transferir el número de la víctima a otra tarjeta SIM. Si consigue hacerlo, puede comenzar a recibir sus llamadas y mensajes, incluidos los códigos de verificación enviados por servicios que todavía dependen de los mensajes SMS.
Una línea telefónica comprometida puede facilitar otros ataques, como el acceso a redes sociales, el intento de cambiar credenciales y la utilización de cuentas vulneradas para engañar a los contactos de la víctima. Sin embargo, el alcance de estos riesgos depende de las medidas de seguridad de cada servicio y de la información adicional que el atacante consiga obtener.
Ante este escenario, ESET recomienda no compartir códigos de verificación, evitar proporcionar información personal durante llamadas o mensajes inesperados y comprobar cualquier solicitud sospechosa mediante los canales oficiales de la institución o empresa correspondiente.
También aconseja revisar qué datos personales permanecen visibles públicamente y activar la autenticación de dos factores en las cuentas digitales. Cuando un servicio lo permita, es conveniente utilizar aplicaciones de autenticación o llaves de seguridad en lugar de depender exclusivamente de códigos enviados por SMS.
La advertencia central es que proteger el número telefónico implica también proteger las cuentas y los servicios asociados a él. Aunque divulgarlo no significa que una persona haya perdido automáticamente el control de su información, mantener precauciones puede reducir las posibilidades de convertirse en víctima de fraude o robo de identidad digital.
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