
Daniil Medvedev tenía una cuenta pendiente y finalmente pudo saldarla. El ruso conquistó por segunda ocasión consecutiva el título del Almaty Open, luego de remontar ante el georgiano Nikoloz Basilashvili por 6-7(6), 6-1 y 6-3, en una final que exigió su mejor tenis y puso a prueba su capacidad para reaccionar bajo presión.
El antiguo número uno del mundo necesitó una hora y 53 minutos para asegurar el triunfo y conseguir algo que hasta ahora se le había negado en el circuito profesional: defender con éxito un título ATP. La victoria también confirmó su buen momento sobre canchas duras, una superficie en la que ha construido buena parte de sus mayores éxitos.
La final comenzó con un Basilashvili decidido a competir de tú a tú. El georgiano encontró profundidad y potencia desde el fondo de la cancha, incomodó a Medvedev y llevó el primer set hasta el desempate, donde consiguió adelantarse en el marcador. El ruso tuvo oportunidades, pero no logró cerrar la manga a su favor.
Lejos de perder la concentración, Medvedev respondió con una exhibición de consistencia. Ajustó sus devoluciones, redujo los errores y comenzó a mover a su rival de lado a lado, una fórmula que le permitió dominar ampliamente el segundo set por 6-1.
El encuentro llegó entonces a su momento decisivo. Basilashvili intentó recuperar la iniciativa, pero Medvedev sostuvo el ritmo y aprovechó su experiencia en partidos de máxima exigencia. Con mayor control desde la línea de fondo, el ruso terminó imponiendo condiciones para cerrar el tercer set por 6-3 y levantar el trofeo.
Tras el encuentro, Medvedev reconoció que la defensa de un campeonato era una asignatura pendiente en su carrera. El tenista también destacó su condición física y la buena acogida que ha recibido en el torneo kazajo, donde acumuló ocho victorias consecutivas.
El título coronó una semana productiva para el ruso, quien superó previamente a Sho Shimabukuro, Terence Atmane y Alexander Bublik. La victoria ante Basilashvili confirmó su capacidad para sostener el nivel durante toda la competencia y llegar fortalecido al tramo final de la temporada.
Los números también respaldan su rendimiento. Medvedev sumó en Almaty su cuarto título de 2026 sobre pista dura, tras sus conquistas en Brisbane, Dubái y Hangzhou. Con ello, igualó su mejor registro de trofeos en esta superficie durante una temporada, marca que había conseguido en 2019 y 2023.
El campeonato representa además un impulso en la carrera por clasificarse a las Nitto ATP Finals, el torneo que reúne a los mejores jugadores del año. Con los puntos obtenidos en Kazajistán, Medvedev avanzó al quinto puesto de la clasificación provisional rumbo a Turín, fortaleciendo sus posibilidades de obtener un lugar en la competencia de cierre de temporada.
En el otro lado de la red, Basilashvili también se llevó motivos para celebrar. El georgiano llegó a la final después de superar la fase clasificatoria y firmó su mejor semana en el circuito ATP en varios años. Su actuación le permitirá regresar al Top 100 del ranking mundial, un avance significativo después de más de tres años fuera de ese grupo.
Medvedev continuará ahora su gira bajo techo en el Erste Bank Open de Viena, donde se encontrará con rivales de alto nivel, entre ellos Alexander Zverev y Carlos Alcaraz. El ruso llegará con confianza renovada y con la oportunidad de seguir sumando puntos en una etapa crucial del calendario.
En Almaty, Medvedev no solo defendió una corona: también rompió una barrera personal y confirmó que continúa siendo uno de los jugadores más peligrosos sobre superficie dura. La remontada ante Basilashvili le entregó un nuevo trofeo y un impulso importante en su objetivo de cerrar el año entre los protagonistas del tenis mundial.
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Con información y foto de www.atptour.com




