
Ciudad de México.- El histórico dirigente mexicano Cuauhtémoc Cárdenas, quien falleció el miércoles, fue una figura decisiva en la transición pacífica del régimen autoritario presidencialista que predominó el siglo XX en México hacia la alternancia democrática en 2000, dijo a la Agencia Sputnik el politólogo Rubén Aguilar Valenzuela, quien fue su asesor en la campaña presidencial de 1994.
“El México de la transición democrática no puede entenderse sin la contribución de Cárdenas”, afirmó Aguilar Valenzuela, quien fue responsable de comunicación de la campaña presidencial de 1994 del fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda).
Aguilar Valenzuela integró el equipo de asesores y comunicación de la campaña, junto con Adolfo Aguilar Zinser, de Cárdenas.
El dirigente, candidato presidencial en tres ocasiones, fue reconocido como “líder moral de las izquierdas” y protagonizó la ruptura con el Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro), al que calificaba como “partido hegemónico de Estado”.
RUPTURA CON EL PRI
El asesor en comunicación política ubicó el punto de partida en 1988, cuando Cárdenas planteó al entonces presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) la posibilidad de disputar internamente la candidatura presidencial del PRI.
Ante la negativa presidencial, Cárdenas abandonó el partido en el que se formó su padre -el general Lázaro Cárdenas que nacionalizó el petróleo en 1938-, acompañado de dirigentes democratizadores como Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez.
Esa ruptura, enmarcada en la Corriente Democrática que formaron, desembocó en su primera candidatura por el Frente Democrático Nacional en los comicios del 6 de julio de 1988.
La jornada quedó marcada por la interrupción del sistema de cómputo electoral que revirtió el conteo de votos, conocida como la “caída del sistema”, y por denuncias de irregularidades cuando las autoridades declararon ganador a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).
Aguilar, actual profesor de Comunicación Política de la jesuita Universidad Iberoamericana, sostuvo que amplios sectores de la población y analistas consideraban que Cárdenas había ganado aquella elección.
Relató que, dentro del movimiento cardenista, hubo quienes proponían una salida insurreccional, con la toma de ciudades y el desconocimiento del resultado.
“En un acto de enorme responsabilidad histórica, Cárdenas decide no levantar a la población”, afirmó Aguilar, quien consideró que una movilización de ese tipo habría podido provocar “una represión con cientos incluso miles de víctimas” y un movimiento difícil de controlar.
Para el excolaborador, la decisión de Cárdenas de no desconocer institucionalmente el resultado que denunciaba y canalizar el descontento por la vía pacífica, fue una de sus principales aportes al México contemporáneo: permitió construir una alternativa democrática que culminó con la fundación del PRD en 1989 y la construcción de instituciones, como el Instituto Nacional Electoral, ciudadano y autónomo.
El testimonio describe la transición democrática mexicana como un proceso iniciado con la reforma electoral de 1977, impulsada por el presidente José López Portillo (1976-1982) y su secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, que desembocó en la primera alternancia presidencial en 2000, tras 71 años del PRI en el poder.
Su candidatura de 1988 modificó el mapa político mexicano, al articular a exmilitantes priistas, organizaciones de izquierdas, movimientos sociales y ciudadanos inconformes con el régimen.
Aguilar, coautor de varios libros sobre la narcopolítica en México, escritos con el excanciller Jorge G. Castañeda, calificó al líder político como un impulsor central de una “transición pacífica que llevó a la alternancia en el poder”.
CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE 1994
El entrevistado recordó que, en la campaña de 1994, durante más de 100.000 kilómetros recorridos en autobús por el país, sostuvo numerosas conversaciones con el candidato opositor.
Como ejemplo de su estilo político, relató un desplazamiento a San Quintín, Baja California (noroeste), para reunirse con campesinos migrantes, en su mayoría originarios de las comunidades indígenas de Oaxaca (sur).
Ante la falta de vehículos, el equipo rentó automóviles y algunos periodistas condujeron para acompañar a Cárdenas en un trayecto de casi siete horas.
“Uno podría preguntar si era rentable en términos electorales y políticos la travesía, pero él asumió que tenía un compromiso con esos trabajadores del campo”, relató Aguilar.
También recordó que, durante un trayecto por el desierto de Sonora (norte), le planteó a Cárdenas que en 1988 parte del electorado lo percibía como “el PRI bueno”, mientras que en 1994 ya se le identificaba claramente como portavoz de las izquierdas.
Según Aguilar, esa percepción generó rechazo y temor en un sector de la sociedad, especialmente tras el levantamiento indígena zapatista del subcomandante Marcos, en enero de 1994 en Chiapas (sur).
En aquel momento, la estrategia electoral de Ernesto Zedillo (1994-2000), candidato del PRI, se convirtió en una “campaña del miedo” ante las posiciones de izquierda, indicó.
Asimismo, consideró que Cárdenas escuchó la observación, pero no comentó al respecto y cambió de tema.
“Me parece que no asumió esa realidad en 1994 ni en la campaña de 2000”, valoró el estratega político.
Cárdenas se convirtió en el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de México salido de las filas de la oposición (1997-1999), y primer gobernante de la megalópolis elegido en las urnas.
Además, fue ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y le sobrevive su hijo Lázaro Cárdenas Batel, actual jefe de la oficina de la presidencia del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, después de ser coordinador de asesores del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). (Sputnik)
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
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