
El arranque de 2026 para la economía de la eurozona estuvo marcado por un crecimiento estancado y un aumento de los precios al consumidor, en medio del impacto del conflicto en Oriente Medio.
Durante el primer trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) de la Unión Europea avanzó apenas 0,1%, por debajo de las expectativas del mercado, que anticipaban un 0,3%. España destacó con un crecimiento casi nulo de 0,6%, seguida de Alemania, con 0,3%, e Italia, con 0,2%, mientras que Francia registró un 0%, lo que revela francas señales de debilidad económica en la eurozona.
En paralelo, la inflación en la zona euro subió a 3% interanual en abril, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, cuyos precios aumentaron 10,9%, más del doble que en marzo. Este escenario ha reavivado el riesgo de estanflación, una combinación de bajo crecimiento y alta inflación que complica la toma de decisiones del Banco Central Europeo. Sputnik
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