sábado, 16 mayo 2026
29.4 C
Monterrey

“Parece que vamos a volver a los golpes”: indígenas en Bolivia encaran el resurgimiento de la discriminación

Últimas Noticias

Por: Sebastián Ochoa

Mientras las protestas contra el Gobierno de Rodrigo Paz no ceden en las calles bolivianas, volvieron a registrarse hechos de violencia por motivos políticos y raciales. ¿Qué motiva la persistencia de los actos discriminatorios en el Estado Plurinacional?

A pesar de que el país se declaró Estado Plurinacional en 2009, en la sociedad boliviana subyacen históricas capas de racismo y discriminación, las cuales resurgen de cara a conflictos políticos como los que enfrenta en la actualidad Bolivia. Esto se evidenció en la céntrica plaza 24 de Septiembre, de la ciudad de Santa Cruz, donde fue brutalmente agredido Reynaldo Ezequiel –político ligado al expresidente Evo Morales– por un grupo afín a la Unión Juvenil Cruceñista (UJC).

El mismo 12 de mayo otro grupo paraestatal, la Resistencia Juvenil Cochala, de la capital de Cochabamba, advirtió con “desempolvar las motos” para volver a enfrentar a la parte de la población que se manifiesta desde hace 10 días contra el Gobierno de Rodrigo Paz. Pese a los esfuerzos del Ejecutivo para negociar con quienes encabezan las protestas, el reclamo derivó en el pedido de renuncia del presidente, sostenido incluso por la Central Obrera Boliviana (COB). El Gobierno nacional acusa a Morales de estar detrás de las protestas, con financiamiento e impulso político, aunque el expresidente está refugiado desde 2024 en las comunidades del Trópico de Cochabamba (centro) ante las órdenes de detención por el juicio iniciado en su contra el pasado 11 de mayo, en el cual se le acusa por el delito de trata de personas agravado.

En este contexto, días atrás, Ezequiel y un grupo de militantes evistas concurrieron a la plaza 24 de Septiembre para anunciar medidas de presión y bloqueos contra el Gobierno de Paz a desarrollar en el departamento de Santa Cruz. Allí se hizo presente un grupo de unionistas, quienes atacaron en grupo al dirigente político. En un momento fue agredido con un cinturón en la espalda, lo cual trajo a la plaza principal cruceña inevitables reminiscencias del castigo colonial ejercido durante años contra los indígenas.

A grandes rasgos, Bolivia estuvo histórica y geográficamente dividida en dos bloques: los departamentos de la región Andina (La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba) por un lado y por otro los de tierras bajas y Amazonía (Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz, Beni y Pando). Los de tierras bajas llaman “collas” a sus connacionales de la región Andina, mientras se definen a sí mismos como “cambas”. La última vez que afloró el enfrentamiento entre ambos grupos fue en 2008 y 2009, cuando el bloque de departamentos de las tierras bajas, llamado “Media Luna” por su forma en el mapa boliviano, avanzaron con intenciones de partir al país en dos. Finalmente, la oportuna intervención política y de fuerzas de seguridad del entonces presidente Morales logró desactivar el movimiento separatista.

Una historia no tan lejana

Isabel es una líder del pueblo indígena Chiquitano, del departamento de Santa Cruz. En diálogo con Sputnik, relató que sufrió agresiones durante el golpe de Estado de 2019, cuando se cometieron graves actos de racismo y violencia contra las poblaciones originarias del país.

Más allá de las diferencias ideológicas o políticas con Ezequiel, para la líder “esto es muy atrevido. Nosotros somos gente indígena que sí representamos a Santa Cruz. No esa gente que discrimina y que golpea, que hace cosas que no van al caso”.

“Nosotros creemos que hablando llegan a solucionarse los problemas. Pero ellos no piensan así. A nosotros no nos representa esta UJC. Nosotros buscamos paz, no buscamos que nos golpeen ni nos discriminen ni que violenten nuestros derechos”, dijo Isabel a Sputnik.

Ante las últimas agresiones, reflexionó: “Va a volver a ser lo de antes, va a volver el patronato y el patriarcado. Van a volver a estropearnos a los indígenas”. Y agregó: “Piensan que nosotros no somos personas, pero igual sentimos, escuchamos, vemos y nos defendemos. Somos diferentes, no cometemos atrocidades como ellos hacen”.

Santa Cruz, potencia agroindustrial de Bolivia, tiene las tierras más fértiles del país, donde durante el siglo pasado comenzaron a prosperar decenas de haciendas, muchas de las cuales producían con mano de obra esclava indígena. A ello se refería Isabel al hablar del regreso del “patronado”.

Tan solo en 2008, el Gobierno Morales intervino en varias estancias del sur del país, donde todavía vivían comunidades del pueblo guaraní “empatronadas”, en condiciones “de servidumbre análoga a la esclavitud”, como hizo constar un informe de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). En el último mes, organizaciones indígenas y campesinas de todo el país se movilizaron contra la ley 1720, que finalmente fue abrogada. Esta normativa modificaba el régimen de propiedad de la tierra, al permitir que las pequeñas propiedades de familias campesinas pudieran acceder a créditos bancarios, con el riesgo de perder las tierras si no pagaban puntualmente a los bancos.

Según la Constitución, estas pequeñas propiedades (hasta 500 hectáreas) son inembargables, intransferibles y representan un bien familiar destinado al desarrollo de las culturas originarias, también para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria.

El Gobierno accedió a elaborar una nueva normativa sobre tierra, esta vez escuchando a indígenas y campesinos. “Hay tantas cosas que hacen y no somos consultados como indígenas. Solamente nos usan como escalera en época de elecciones, como siempre lo vienen haciendo”, sostuvo Isabel.

Para la chiquitana, “ya pasaron esos tiempos donde todos nos podían golpear. Ahora esperábamos que las nuevas autoridades nos pudieran apoyar. Pero parece que vamos a volver a los golpes y a la dominación. Eso vemos con todo lo que está pasando”.

El odio de las redes a las calles

Carlos Macusaya, investigador y teórico aymara, compartió con Sputnik sus impresiones sobre el clima de creciente racismo y discriminación que vive el país. Comentó que en los últimos meses se perciben discursos de odio en las redes sociales contra los indígenas, a quienes todavía se asocia con los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS). “Ese discurso está empezando a irse a las calles”, consideró.

“Es lo que hemos visto con lo que ha sucedido en Santa Cruz. Esos insultos ya no se quedan solamente en las redes. También el anuncio del líder de la Resistencia Juvenil Cochala (Yassir Molina) es un síntoma de que esto puede escalar a otro nivel”, dijo.

Macusaya destacó: “En los últimos 20 años, con todo lo que se puede criticar del Gobierno del MAS, mucha gente de origen indígena ha asumido su ciudadanía plena. Comenzaron a ser electos y su palabra cobró importancia. Esto ha movido los cimientos de la manera de ejercer la ciudadanía en los sectores de clases medias tradicionales en Bolivia. Se ha generado una huella”.

El MAS recibió su certificado de defunción en las elecciones generales de 2025, cuando apenas cosechó el 3% de votos. En los recientes comicios subnacionales directamente no figuró. “Puede ser que el MAS ya no esté como organización política. Pero en los sectores que fueron del MAS persiste esa noción de que somos ciudadanos plenos”.

Por ello, “no simplemente ponemos el voto, también podemos decidir, podemos participar de distintas maneras. Eso está muy presente e incomoda a ciertos sectores, que asumían la ciudadanía de manera estamental”.

La devolución del voto

En los últimos días, en varios bloqueos de campesinos comenzaron a escucharse pedidos de renuncia al presidente Paz. Finalmente, incluso la COB se apropió de esta consigna. Para el Gobierno hay en marcha un proceso golpista. Pero, según Macusaya, gran parte de quienes formulan este pedido son quienes votaron por el actual presidente en octubre de 2025.

“Quienes piden la renuncia del presidente, son parte del electorado que lo puso en la presidencia precisamente. Esos sectores generan las movilizaciones, pero con razones muy claras”, evaluó. Las protestas apuntan sobre todo a la escasez de combustibles de calidad, además del mencionado conflicto por el régimen de tierras.

Sumado a ello, “hay cierta recomposición política entre los sectores que apoyaron al MAS, que en 2025 apoyaron a Paz porque todavía no estaban en una posición de afronte. Pero hoy están perfilando nuevamente esa posición”, explicó Macusaya. Sputnik

Fuente: https://noticiaslatam.lat/

Foto: Tomada de https://x.com/reddtvoficial/media

eitmedia.mx