sábado, 6 junio 2026
25.5 C
Monterrey

Policía bueno vs. malo: la ambivalencia detrás de la presión de EU a México en temas de seguridad

Últimas Noticias

Por: Mariano Yberry

El tema de la seguridad y combate al narcotráfico ha enfriado la histórica relación entre México y Estados Unidos, sobre todo ante las amenazas de una intervención directa por parte de Washington en el país latinoamericano.

Sin embargo, a pesar de la dureza de la Casa Blanca en contra del gobierno mexicano —el cual, asegura, está cooptado por completo por el narcotráfico—, también ha reconocido los esfuerzos de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Esta semana, el secretario de Seguridad Nacional de EU, Markwayne Mullin, afirmó durante una audiencia en la Cámara de Representantes que estaba “impresionado” por los resultados que le mostró Sheinbaum durante su reciente visita. Además, destacó la amplia cooperación que han mostrado las autoridades del país latinoamericano para combatir al narcotráfico.

Incluso, abogó por el respeto de la soberanía mexicana, tan sólo dos días después de que la presidenta encabezó un mitin en el que denunció que las acusaciones penales contra funcionarios mexicanos eran parte de un acto de injerencia extranjera impulsado por la ultraderecha estadounidense.

“Han sido muy cooperativos, mucho más que la administración anterior. Sin embargo, también creen firmemente en la defensa de su soberanía, y debemos respetar eso”, declaró el secretario. Mullin afirmó que le presentaron cifras récord de incautaciones de drogas, dinero y armas, así como capturas de líderes criminales, como una forma de demostrar la voluntad por atajar el tema de la inseguridad.

Este posicionamiento contrasta con la rígida postura que ha mostrado la Casa Blanca en los últimos meses, incluso tras el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho. A pesar de ser un objetivo prioritario para el gobierno estadounidense, la respuesta oficial ante su muerte fue pedir reforzar las estrategias de seguridad.

Apenas una semana antes de la audiencia de Mullin, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó a los miembros del gabinete que “irían a la guerra contra los cárteles”, lo que revivió las alertas por posibles incursiones militares en distintos territorios de la región, en sintonía con los ataques a embarcaciones que presuntamente transportaban droga.

En su participación, que contrasta completamente con el posicionamiento de Mullin, Hegseth no dio detalles de cómo se desplegaría este enfrentamiento y se limitó a decir que sería a través del Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por Washington y en la que reúne a distintos gobiernos latinoamericanos.La contradicción es visible

Esta ambivalencia y contradicción entre los discursos de funcionarios de alto nivel son parte de una estrategia de intimidación parecida a la del “policía bueno y el policía malo”, asegura en entrevista para Sputnik el especialista en temas de seguridad nacional, David Saucedo.

El experto no descarta que este tipo de contrastes sean impulsados por el propio Gobierno mexicano, pidiendo matizar ciertas declaraciones, con el fin de demostrar que existe una relación de cooperación con sus contrapartes estadounidenses.

“No me sorprende realmente esta postura; la han venido utilizando desde hace tiempo. En ocasiones es el embajador de EU, Ronald Johnson, el que asume una posición de respaldo y de empatía con el Gobierno mexicano y la Casa Blanca es la que en ocasiones también suele tener frases un poco ácidas en contra [de la Administración del país latinoamericano]”, comenta Saucedo.

Para el analista, el endurecimiento de la estrategia de seguridad responde a que, en el pasado, México había logrado establecer una dinámica en la que, ante las quejas de Washington, podía extraditar a ciertos líderes criminales o mostrar incautaciones de droga para demostrar las acciones en materia de combate al narcotráfico.Sin embargo, esto cambio y EU exige un “esfuerzo sostenido” para desmantelar estas redes criminales a nivel estructural y la posibilidad de desplegar más agentes de seguridad en territorio mexicano.

Saucedo considera que el principal problema en esta colaboración es que México nunca estableció con EU metas precisas sobre las operaciones de combate al narcotráfico, por lo que no se puede saber qué resultados se esperan y, por tanto, Washington nunca estará satisfecho.

“El chantaje y la presión americana ante la inexistencia de métricas de éxito va a seguir creciendo, va a ser infinito”, explica Saucedo en alusión a los comentarios de la presidenta Claudia Sheinbaum, en los que advierte que, una vez que se entregue a funcionarios mexicanos, la lista nunca acabará.

A principios de mayo, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que, en lo que va del sexenio, se ha detenido a 52.628 personas por delitos relacionados con el narcotráfico, entre ellos, 85 funcionarios públicos de distintos niveles.

En su informe, el funcionario federal indicó que en los últimos dos años se han desmantelado 2.337 laboratorios clandestinos y se han incautado más de 391 toneladas de droga y 5.480.000 pastillas de fentanilo.

Una relación tensa

En entrevista para Sputnik, el consultor en temas de seguridad y gobernanza global, Ghaleb Krame, destacas que este contraste de posicionamientos desde EU responde más a una desconfianza explícita en el actuar de las autoridades mexicanas.

Para el investigador, el caso del exsecretario de Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, detenido en Los Ángeles en octubre de 2020 y liberado tras una petición del Gobierno mexicano, sigue siendo un tema que no olvida EU, pues su liberación estaba condicionada a que fuera procesado en la nación latinoamericana y, aunque ocurrió tal proceso, el militar fue exonerado.

Con este antecedente, y a pesar de los resultados palpables obtenidos por García Harfuch, EU no dejará de presionar para juzgar en sus tribunales a quienes considera responsables del tráfico de drogas, insiste Krame.

“Se tiene que romper toda liga con narcopolíticos, aunque fueran de Morena y aunque sea doloroso. El problema es que pareciera que la amenaza que hace EU con una intervención militar, si es necesaria en contra de los cárteles, en Palacio Nacional no la perciben como una afrenta hacia [los grupos del crimen organizado], sino pareciera que la [ven] como una amenaza hacia ellos mismos”, opina el experto. Los especialistas consultados estiman que, en estos momentos, la relación bilateral está tensa por el tema de seguridad y prevén que se vivirán momentos complicados en el futuro próximo ya que, a pesar de los esfuerzos mexicanos por demostrar avances en la materia, la posibilidad de que no se procese a los 10 funcionarios mexicanos acusados en EU será tema de controversia.

En el caso de Ghaleb Krame, vislumbra que existen elementos para creer que la relación se desgastará tanto al grado que podríamos ver la salida de embajadores y cónsules, sobre todo, si el gobierno federal no extradita a personajes de interés como lo es el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.

“Es quizá en uno de los momentos más complicados que ha habido en la historia de México con EU, quizás solo en la época de Miguel de la Madrid (1982-1988) cuando el embajador norteamericano era John Gavin, se vivió una situación similar de aspereza, de fricción, de declaraciones mutuas, de descalificaciones. Es un momento complejo”, concluye Saucedo. Sputnik

Fuente: https://noticiaslatam.lat/

eitmedia.mx