
Monterrey se entregó por completo a la fiesta futbolera. Miles de aficionados abarrotaron este jueves la Plaza Zaragoza y el Parque España para vivir juntos el arranque de la Copa del Mundo 2026 y acompañar a la Selección Mexicana en un debut que terminó con celebración, gritos y una enorme dosis de ilusión.
Desde horas antes del silbatazo inicial, familias enteras comenzaron a llegar a los espacios habilitados para el Regio Fest. Vestidos con los colores nacionales, portando banderas, sombreros y camisetas de la selección, los asistentes transformaron ambos puntos de reunión en auténticas tribunas mundialistas.
La emoción se apoderó del ambiente desde la ceremonia inaugural. Cada imagen proyectada en las pantallas gigantes era recibida con entusiasmo por una afición ansiosa por ver rodar el balón y acompañar al Tricolor en su primer compromiso del torneo.
Cuando comenzó el encuentro frente a Sudáfrica, la tensión y la esperanza caminaron de la mano. Cada avance mexicano levantaba a los asistentes de sus asientos y provocaba gritos de emoción. Las jugadas ofensivas eran seguidas con el corazón acelerado y los intentos de gol generaban una montaña rusa de emociones entre los presentes.
La primera anotación del conjunto nacional desató la locura. Los abrazos espontáneos, los cánticos y las porras se multiplicaron tanto en la Plaza Zaragoza como en el Parque España. Por unos instantes, Monterrey dejó de ser simplemente una ciudad para convertirse en una sola voz alentando a México.
A medida que avanzaban los minutos, la intensidad crecía. Los aficionados sufrieron cada aproximación del rival y celebraron cada recuperación del equipo mexicano. La expulsión registrada durante el encuentro generó nerviosismo y debate entre los asistentes, conscientes de que cualquier detalle podía modificar el rumbo del partido.
La tranquilidad llegó con el segundo tanto del Tricolor. El gol confirmó una victoria que ya se respiraba en el ambiente y terminó por convertir la tarde en una auténtica fiesta popular. Los tres puntos quedaron asegurados y la ilusión mundialista se disparó entre los seguidores de la selección.
La gran mayoría de los asistentes lució orgullosamente la camiseta nacional, mientras niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad compartían una misma pasión. Muchos aprovecharon para pintarse el rostro con los colores patrios, tomarse fotografías y formar parte de una experiencia que difícilmente olvidarán.
En la Plaza Zaragoza, la celebración continuó después del silbatazo final. Las notas del mariachi retumbaron en el corazón de Monterrey mientras los aficionados seguían festejando una victoria histórica para el futbol mexicano.
En el Parque España la historia no fue distinta. Cientos de personas llenaron el espacio destinado a la transmisión y vivieron cada instante con intensidad. Los gritos de apoyo comenzaron desde la salida de los jugadores al terreno de juego y no cesaron hasta que concluyó el encuentro.
El primer día de actividades del Regio Fest también estuvo acompañado por espectáculos para toda la familia, actividades recreativas, presentaciones infantiles y números de comedia. La jornada cerró con música en vivo y la presentación del grupo Costumbre, que puso el toque final a una noche marcada por el entusiasmo y el orgullo futbolero.
Así, Monterrey confirmó que ya vive el Mundial. Entre goles, música, emociones y una afición entregada, la ciudad comenzó a escribir sus propias historias dentro de la gran fiesta deportiva más importante del planeta.
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