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México ilusiona a todo un país: golea a Chequia, avanza invicto y levanta la mano para soñar en grande

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Ciudad de México.- Hay victorias que entregan tres puntos. Otras construyen confianza. Y hay noches como la de este miércoles que alimentan el sueño de todo un país.

La Selección Mexicana firmó una actuación contundente para derrotar 3-0 a Chequia en el Estadio Ciudad de México, cerrar con paso perfecto la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y confirmar que este equipo, dirigido por Javier Aguirre, comienza a creer que puede escribir una historia distinta.

Nueve puntos de nueve posibles. Tres victorias consecutivas. Ningún gol recibido. Siete anotaciones a favor. Pero, más allá de las estadísticas, México dejó una sensación que hacía muchos años no despertaba en un Mundial: la de un equipo sólido, maduro, con personalidad y capaz de imponer condiciones ante cualquier rival.

La fiesta comenzó mucho antes del silbatazo inicial. Decenas de miles de aficionados pintaron de verde, blanco y rojo las tribunas del Estadio Ciudad de México. El “¡México, México!” volvió a estremecer cada rincón del inmueble y los jugadores respondieron con una actuación que fue creciendo conforme avanzaban los minutos.

Chequia sabía que necesitaba un resultado heroico para mantenerse con vida y durante el primer tiempo logró cerrar espacios. México tuvo la posesión del balón, buscó por las bandas, intentó romper líneas, pero el muro europeo resistió durante 45 minutos.

Lejos de desesperarse, el equipo del “Vasco” Aguirre mantuvo el orden. Nadie perdió la calma. Nadie dejó de creer.

Y entonces apareció el futbol.

Al minuto 55 llegó el momento que cambió la historia del partido. Mateo Chávez encontró el espacio, atacó con decisión y definió para romper el cero. El estadio explotó. Los abrazos se multiplicaron en las tribunas mientras el joven defensor corría sin saber hacia dónde, consciente de que acababa de abrir una puerta enorme para el Tricolor.

Con Chequia obligada a adelantar líneas, México encontró los espacios que había buscado durante toda la noche.

Seis minutos después, Julián Quiñones volvió a demostrar por qué vive uno de los mejores momentos de su carrera. Siempre atento dentro del área, aprovechó una serie de rebotes para empujar el balón al fondo de las redes y colocar un 2-0 que prácticamente sentenciaba el encuentro.

El Tricolor ya jugaba con confianza, con serenidad y, sobre todo, con autoridad. Cada recuperación de balón arrancaba aplausos. Cada pase encontraba destino. Cada avance ilusionaba a una afición que comenzaba a cantar pensando ya en la siguiente ronda.

La emoción todavía guardaba un momento especial.

Al minuto 78, Guillermo Ochoa ingresó al terreno de juego. El histórico guardameta mexicano recibió una ovación ensordecedora. Seis Copas del Mundo respaldan una carrera que ha marcado generaciones enteras de aficionados. El reconocimiento fue espontáneo, sincero y profundamente emotivo. El estadio entero se puso de pie para agradecerle años de atajadas, liderazgo y entrega con la camiseta nacional.

Cuando el reloj agonizaba y parecía que ya no habría más emociones, apareció Álvaro Fidalgo.

Corría el minuto 90+4 cuando el mediocampista selló el 3-0 definitivo. El gol fue la recompensa a una actuación impecable y terminó de convertir la noche en una auténtica celebración nacional.

México no solamente ganó.

Convenció.

Mostró una defensa prácticamente infranqueable durante toda la fase de grupos, un mediocampo que controla los tiempos del partido y un ataque que cada encuentro encuentra nuevos protagonistas. Lo más importante quizá no sean los nombres, sino el funcionamiento colectivo que Javier Aguirre ha conseguido construir.

El Tricolor cerró la primera etapa del Mundial como líder absoluto del Grupo A y dejó claro que este equipo tiene argumentos para competirle a cualquiera.

Ahora comienza otro campeonato.

El próximo martes 30 de junio, nuevamente en el Estadio Ciudad de México, llegará la primera prueba de vida o muerte. El rival aún está por definirse y podría salir de un escenario que mantiene abiertas varias posibilidades, con selecciones como Escocia o incluso Ecuador, si logra imponerse a Alemania en el cierre de su grupo.

Sea quien sea el adversario, México llega fortalecido.

Con un estadio que juega cada partido como si fuera uno más en la cancha. Con un grupo que transmite seguridad. Con una afición que vuelve a ilusionarse y con un futbol que, por primera vez en mucho tiempo, invita a mirar más allá de los octavos de final.

El camino apenas comienza, pero el mensaje quedó claro para el resto del Mundial.

México está listo para pelear. Y cuando un país entero vuelve a creer, cualquier sueño parece posible.

Especial-eitmedia.mx

Foto: Tomada de https://x.com/miseleccionmx