
Montevideo.- Con una rueda de candombe que estremeció todo el capitalino Barrio Sur arrancó este viernes el sepelio del legendario artista uruguayo Ruben Rada (1943-2026), ícono cultural de esta nación que lo despide como él quería: “bailando una rica plena”.
Entre el frenético diálogo de los tres tambores tradicionales (chico, repique y piano), el cortejo recorrió Isla de Flores, calle insignia del carnaval montevideano, donde la llamada esta vez no fue para competir entre comparsas y personajes, sino para un último adiós al “Negro”.
Nadie quedó de brazos cruzados; quien no aplaudía marcaba la clave, acompañando el repique de tambores que flanqueaban el carro donde Rada emprendía su último viaje, hasta el panteón de la Asociación General de Autores del Uruguay, en el Cementerio del Norte.
Hasta el sitio llegó el presidente Yamandú Orsi para rendir tributo al músico al que, horas antes, había definido como “el más uruguayo de todos, pero también el más diferente”.
Sin embargo, ahora el mandatario no estaba de ánimos para reflexionar, y ante la insistencia de los reporteros confesó que sentía “congoja y comunión”, mientras se alejaba del lugar.
A la cabeza de la cuerda de tambores que no cesó el repique estaba una leyenda viva de la música afrouruguaya, el luthier y percusionista Fernando “Lobo” Núñez, regalando quizás el más sentido de los toques a su viejo camarada y cómplice de gestas candomberas.
“Vamos a tocar los tambores, como le gustaba a Ruben: sería muy feliz con su último adiós”, comentaba a los reporteros presentes Noé Núñez, hijo del “Lobo” y parte desde hace años del acompañamiento musical de quien definió como “tío, padre y amigo”.
Otra referente de la cultura afrouruguaya, la cantante y directora coral Chabela Ramírez, dijo a medios locales que vino a acompañar a quien describió como “una persona fantástica” con un legado musical increíble, porque “la gente al amor responde con amor”.
Y vaya si hubo amor: no más conocerse el deceso, al atardecer del miércoles, una multitud se reunió espontáneamente en Isla de Flores, en una “terapia de murga” para conjurar la tristeza colectiva como lo recetara el propio Rada en su “Muriendo de Plena”, bailando y cantando.
El espíritu marcó también el velatorio en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde cientos de personas se acercaron a despedirlo y saludar a la familia, mientras en los alrededores se escuchaban canciones que integran la banda sonora espiritual de este país.
Uruguay decretó duelo oficial para honrar a esta suerte de chamán contemporáneo, cuyo genio creativo y alegría contagiosa transformó el lamento histórico de la comunidad afro en un hermoso ritual colectivo de comunión y sanación en una sociedad que tiende a la melancolía.
De hecho, a medida que avanzaba el cortejo fúnebre el cielo se despejaba sobre Montevideo, y con el mediodía asomó un sol que nadie esperaba en un viernes que comenzó gris e invernal, como acentuando la mística de un personaje entrañable e irrepetible. (Sputnik)
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
Foto: Tomada de https://x.com/SputnikMundo
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