
La participación de ciudadanos en la toma de decisiones sobre políticas ambientales llevó a Nuevo León a obtener uno de los reconocimientos más importantes en materia de innovación pública del país. La primera Asamblea Climática de México fue galardonada con el Premio NovaGob México 2026, una distinción que reconoce iniciativas gubernamentales capaces de transformar la relación entre autoridades y sociedad.
El reconocimiento será entregado el próximo 27 de agosto en Guadalajara y destaca el trabajo realizado por la Secretaría de Participación Ciudadana del Estado, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente, el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica y el Instituto del Sur Urbano.
Más allá del premio, el proyecto llamó la atención por la forma en que se diseñó. En lugar de limitar la elaboración de propuestas a especialistas, la Asamblea convocó a 53 habitantes de 40 comunidades con alta vulnerabilidad ante inundaciones, olas de calor y problemas de contaminación, para que fueran ellos quienes aportaran su experiencia y ayudaran a definir soluciones.
Durante varias jornadas de trabajo, las y los participantes revisaron 16 líneas de adaptación del Programa Estatal de Cambio Climático, organizadas en los ejes de agua, tierra, energía y ciudad. Las conclusiones derivaron en una serie de recomendaciones que fueron incorporadas a la estrategia estatal mediante compromisos sujetos a seguimiento y evaluación.
Para Daniel Acosta, secretario de Participación Ciudadana, la construcción de políticas públicas cobra mayor fortaleza cuando incorpora la voz de quienes viven de primera mano los efectos del cambio climático, ya que la participación social complementa el trabajo técnico y permite diseñar respuestas más cercanas a la realidad de las comunidades.
El proceso también incluyó mecanismos poco comunes en este tipo de ejercicios, como un sorteo público con criterios de vulnerabilidad climática para seleccionar a las y los asambleístas, mesas de diálogo con especialistas y la presencia de observadores del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia (UNDEF), con el objetivo de garantizar transparencia y legitimidad.
La Asamblea concluyó en septiembre de 2025 con la realización de la primera Glosa Ciudadana Climática de México, un ejercicio mediante el cual la propia ciudadanía evaluó los avances del Gobierno estatal respecto a los compromisos asumidos durante el proceso de deliberación.
Entre los resultados derivados de este modelo destacan la creación de cinco Comisiones Climáticas Comunitarias que actualmente desarrollan acciones en distintos sectores del área metropolitana, beneficiando a más de 41 mil personas.
A ello se suma la distribución de 35 mil 400 árboles nativos y naturalizados, plantaciones realizadas en 45 espacios urbanos, actividades de educación ambiental y una estrategia para promover el uso eficiente del agua mediante la entrega de mil 500 regaderas ecológicas y la impartición de 28 cursos de capacitación, con un ahorro estimado de 420 litros semanales por cada dispositivo instalado.
El alcance de la iniciativa también trascendió el ámbito nacional al incorporarse al ciclo latinoamericano “(Re)surgentes”, integrado por experiencias de Brasil, Colombia y Argentina, convirtiendo a Nuevo León en la única entidad mexicana que forma parte de esta red regional enfocada en fortalecer la participación ciudadana frente a los desafíos del cambio climático.
Con este reconocimiento, la Asamblea Climática se consolida como un modelo que busca demostrar que las políticas ambientales pueden construirse desde el territorio, incorporando la experiencia de las comunidades y promoviendo una mayor corresponsabilidad entre gobierno y ciudadanía.
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