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La Odisea de Christopher Nolan lleva el cine IMAX 70 mm al límite: así se filmó la película más ambiciosa del director

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México.- La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, no solamente representa una de las producciones más ambiciosas del cine contemporáneo por la magnitud de la historia que adapta, sino también por la decisión de regresar al celuloide de gran formato y apostar por el IMAX 70 mm como una de las principales herramientas para construir su experiencia visual.

La película marca un nuevo capítulo en la relación de Nolan con el formato IMAX, una tecnología que el director ha utilizado en diferentes producciones y que ahora llevó a una dimensión todavía mayor. La Odisea fue filmada completamente con cámaras IMAX de 70 mm, una decisión que convirtió al proyecto en un desafío técnico y financiero de enormes proporciones.

El formato IMAX nació en 1967 y durante décadas estuvo asociado principalmente con documentales, producciones científicas y películas de naturaleza. Su principal característica es el enorme tamaño del negativo utilizado para registrar las imágenes, lo que permite conservar una cantidad extraordinaria de información visual.

A diferencia del cine tradicional, la película IMAX utiliza un negativo de gran formato que se desplaza horizontalmente por la cámara y registra 15 perforaciones por fotograma. El resultado es una imagen de enorme definición, especialmente cuando el material es proyectado en una sala equipada con un auténtico sistema IMAX de 70 mm.

Sin embargo, conseguir esa calidad implica costos que pocas producciones están dispuestas a asumir.

Las cámaras IMAX son equipos especializados, mientras que la película física requiere transporte, almacenamiento, revelado y procesamiento. Además, cada minuto filmado representa una cantidad considerable de material fotográfico.

En La Odisea, Nolan decidió asumir ese costo para mantener una estética cinematográfica que considera fundamental para la experiencia del espectador.

La producción utilizó más de dos millones de pies de película durante el rodaje, una cifra que permite dimensionar el enorme consumo de material que implica una película de estas características.

El desafío también obligó a trabajar con nuevas cámaras IMAX diseñadas para ser más silenciosas y permitir una mayor libertad durante las filmaciones. Esto resultó particularmente importante para una producción que necesitaba combinar grandes escenarios, escenas de acción y secuencias realizadas en diferentes partes del mundo.

La apuesta de Nolan tiene además una razón artística. Para el director, el atractivo del IMAX no se limita al tamaño de la pantalla, sino a la cantidad de información que puede registrar el negativo.

Cuando una película rodada en 70 mm se proyecta mediante un sistema IMAX de película, la experiencia puede adquirir una profundidad y una nitidez que difícilmente se encuentran en una exhibición convencional.

Pero existe una diferencia importante que muchas veces pasa desapercibida: no todas las salas que llevan la marca IMAX proyectan películas en 70 mm. Una parte importante de las exhibiciones IMAX actuales utiliza sistemas digitales, mientras que las salas capaces de reproducir físicamente una película de 70 mm son mucho menos numerosas.

Por ello, quienes quieran experimentar La Odisea de Nolan en su formato original deberán encontrar una sala equipada específicamente para proyectar IMAX 70 mm.

La apuesta ya se refleja en la respuesta del público. La película consiguió un histórico debut en IMAX, con 52 millones de dólares recaudados a nivel mundial durante su estreno, de acuerdo con cifras difundidas por la propia compañía.

La Odisea también se convirtió en una muestra de que el celuloide todavía tiene un lugar en una industria donde la tecnología digital domina prácticamente todas las etapas de producción.

Nolan decidió contar una historia que tiene miles de años recurriendo, paradójicamente, a una tecnología cinematográfica que muchos consideraban destinada a desaparecer.

El resultado es una producción en la que la escala de la historia y la escala de la imagen buscan caminar juntas.

La Odisea no solamente pretende llevar al público al mundo de Homero. Nolan quiere que ese viaje se perciba en toda la dimensión posible: mares, paisajes, batallas, criaturas, ciudades y personajes capturados en un formato diseñado precisamente para que la pantalla se convierta en parte de la experiencia.

El IMAX 70 mm representa una de las formas más costosas y complejas de hacer cine, pero también una de las que ofrecen mayor impacto visual.

Y con La Odisea, Christopher Nolan vuelve a demostrar que, en una época dominada por lo digital, todavía existe espacio para filmar en película, asumir enormes costos y apostar por una experiencia cinematográfica que comienza mucho antes de que el espectador ocupe su asiento.

Especial – eitmedia.mx

Con información y fotos: Spoiler.mx

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