
México.- La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este domingo la Jornada Nacional de Reforestación, una estrategia con la que el Gobierno federal busca ampliar la recuperación de zonas forestales en todo el país, en un escenario marcado por la pérdida de vegetación y por temporadas de incendios cada vez más severas.
La jornada contempla la participación de más de 241 mil personas y tiene como meta la plantación de 6.6 millones de árboles y plantas, además de un millón de semillas, en 32 mil 184 hectáreas distribuidas en las 32 entidades del país.
El proyecto forma parte de una estrategia que pretende mantener la producción y plantación de especies forestales durante los próximos años, con la meta de alcanzar hasta mil 500 millones de plantas, árboles y semillas hacia 2030.
Sin embargo, detrás del anuncio existe un desafío mucho mayor: lograr que los árboles efectivamente sobrevivan y que las superficies afectadas puedan recuperar sus ecosistemas.
Los datos oficiales sobre incendios forestales muestran la magnitud del problema. Durante 2024, México registró una superficie afectada de un millón 672 mil 216 hectáreas, uno de los niveles más elevados de las últimas décadas. La cifra superó el millón 47 mil 493 hectáreas reportadas en 2023.
El contraste resulta todavía más evidente cuando se observa la superficie que requiere restauración frente a la capacidad de intervención.
Los incendios no solamente destruyen árboles. Dependiendo de la intensidad del fuego, pueden alterar el suelo, afectar la biodiversidad, modificar los ciclos del agua y dejar zonas que necesitan años, e incluso décadas, para recuperar sus condiciones originales.
Por ello, una jornada de plantación no puede medirse únicamente por el número de ejemplares que son colocados en la tierra durante un día.
El verdadero desafío comienza después.
La supervivencia de cada planta dependerá de factores como la especie utilizada, las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua, el cuidado posterior, la prevención de incendios y la protección de las zonas restauradas frente a la tala ilegal, el cambio de uso de suelo y otras actividades que presionan los ecosistemas.
La administración federal ha colocado parte de esta estrategia alrededor de programas como Sembrando Vida, que desde su creación durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se convirtió en uno de los principales programas ambientales y sociales de la llamada Cuarta Transformación.
Sheinbaum recordó que, de acuerdo con el Gobierno federal, Sembrando Vida ha permitido la siembra de más de mil 500 millones de árboles de distintas especies.
La cifra, sin embargo, debe analizarse bajo una premisa fundamental: plantar árboles y recuperar un bosque no son necesariamente la misma cosa.
Un árbol recién plantado necesita sobrevivir, desarrollarse y formar parte de un ecosistema. De ahí que los resultados ambientales no puedan medirse exclusivamente por la cantidad de plantas distribuidas o colocadas durante una campaña.
El otro gran desafío son los incendios.
En 2024, la superficie afectada alcanzó un millón 672 mil 216 hectáreas, mientras que el promedio de superficie afectada por incendio también registró niveles extraordinariamente altos.
La dimensión del problema obliga a que la política forestal vaya mucho más allá de las jornadas simbólicas.
México necesita no solamente plantar, sino proteger lo plantado.
Eso implica fortalecer la prevención y combate de incendios, mantener brigadas suficientes, crear brechas cortafuego, mejorar la vigilancia de las zonas forestales, combatir la tala clandestina y garantizar que las especies utilizadas sean adecuadas para cada región.
También requiere un seguimiento permanente que permita saber cuántos de los árboles plantados sobreviven después del primer año, cuántos llegan a desarrollarse y cuáles terminan incorporándose realmente a los ecosistemas.
La Jornada Nacional de Reforestación representa, en ese sentido, un esfuerzo importante, pero sus resultados tendrán que evaluarse mucho más adelante.
La fotografía de miles de personas plantando árboles puede ser positiva, pero la verdadera transformación ambiental no ocurre en un solo domingo.
Ocurre cuando esos árboles sobreviven, crecen y consiguen recuperar el suelo, generar sombra, almacenar carbono, proteger el agua y convertirse nuevamente en parte de un bosque.
Mientras México enfrenta incendios que han llegado a afectar más de un millón y medio de hectáreas en un solo año, el reto para el Gobierno federal no es solamente anunciar cuántos árboles serán plantados, sino demostrar cuántos lograrán sobrevivir y cuánto territorio podrá ser realmente recuperado.
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