
La diputada local por Monterrey, Lorena de la Garza, planteó abrir en el Congreso de Nuevo León la discusión sobre una posible regulación o restricción del uso de teléfonos celulares y redes sociales dentro de las escuelas, al considerar que existen preocupaciones sobre sus posibles efectos en la salud mental y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
La legisladora señaló que otros países ya han comenzado a establecer medidas para limitar el uso de dispositivos móviles en los planteles educativos y consideró que Nuevo León debe analizar la experiencia internacional antes de determinar si es necesario adoptar una regulación similar.
De la Garza reconoció que cualquier decisión en este sentido podría generar controversia entre estudiantes, madres y padres de familia, particularmente porque los teléfonos celulares forman parte de la vida cotidiana de las nuevas generaciones.
Sin embargo, sostuvo que el debate debe centrarse en el bienestar de niñas, niños y adolescentes y no en la popularidad que pueda tener una eventual medida.
“Estoy perfectamente consciente de que va a ser una decisión públicamente controversial, que no va a ser fácil, incluso que algunos niños y adolescentes van a estar en contra, pero si es algo que ya está documentado que puede afectar la salud mental y el desarrollo cognitivo de las niñas y de los niños, es algo que tenemos que abordar desde este Congreso”, expresó.
La diputada consideró que el tema requiere un análisis serio antes de plantear cualquier prohibición o restricción definitiva, debido a las implicaciones que tendría tanto para los estudiantes como para las familias y las propias escuelas.
Estudiantes también han expresado su postura
La discusión no es ajena a los propios estudiantes.
Lorena de la Garza relató que durante un evento realizado en el Parque España tuvo contacto con jóvenes de secundaria y preparatoria que solicitaron directamente a los legisladores no prohibir el uso de celulares.
El planteamiento de los estudiantes refleja una de las principales dificultades que enfrentaría cualquier regulación: encontrar un punto de equilibrio entre el acceso a la tecnología, las necesidades educativas y los posibles riesgos derivados del uso excesivo o inadecuado de los dispositivos.
Ante este escenario, la diputada sostuvo que las voces de los propios alumnos deberán formar parte del análisis que eventualmente se realice en el Congreso.

Proponen construir una regulación antes de decidir
De la Garza planteó que antes de establecer restricciones es necesario abrir mesas de trabajo y consultar a los diferentes sectores involucrados en la educación.
La propuesta contempla escuchar a docentes, madres y padres de familia, especialistas, autoridades educativas y estudiantes, con el propósito de construir una legislación que considere las distintas realidades de los planteles.
“Primero hay que hacer los análisis, las mesas de trabajo, la legislación y después ponerle sus reglas de operación y su plan de trabajo para poderlo trabajar en conjunto”, señaló.
La legisladora manifestó además su disposición para trabajar con las autoridades educativas estatales en la construcción de una eventual propuesta.
El objetivo, explicó, no sería únicamente limitar el acceso a los teléfonos, sino analizar de qué manera una regulación responsable podría contribuir a mejorar la convivencia escolar y proteger el desarrollo de las nuevas generaciones.
El planteamiento abre así una nueva discusión en Nuevo León sobre la relación entre tecnología y educación, particularmente en una generación para la que los teléfonos inteligentes y las redes sociales forman parte prácticamente permanente de su vida cotidiana.
Por ahora, la propuesta se encuentra en una etapa de planteamiento y análisis, por lo que no existe todavía una prohibición general para el uso de celulares en las escuelas de Nuevo León.
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