
2027 ya comenzó, aunque todavía no termina 2026
La política mexicana tiene una particularidad que parece repetirse elección tras elección: los tiempos legales avanzan por un lado y los tiempos políticos corren por otro. Morena comenzó a definir coordinadores estatales rumbo a 2027 y, en pocas semanas, el proceso pasó de las primeras tres entidades a una decena de estados con perfiles ya identificados para encabezar sus estructuras rumbo a las gubernaturas. Formalmente no todos son todavía candidatos, pero políticamente nadie desconoce hacia dónde apunta el movimiento.
Y mientras Morena adelanta sus piezas, en Nuevo León el ambiente político también comienza a calentarse. Ahí están nuevamente las denuncias contra Samuel García. Morena presentó ante la Fiscalía Anticorrupción un nuevo señalamiento por una presunta triangulación de recursos superior a mil 400 millones de pesos y solicitó que distintas autoridades financieras revisen las operaciones señaladas.
Del otro lado, el gobernador responde que se trata de acusaciones de 2021 y 2022 que, según su versión, ya fueron revisadas por las autoridades y calificó la denuncia como un “refrito”. Esa es su postura; ahora corresponde a las instancias competentes determinar qué hay detrás de los señalamientos y si existe o no alguna responsabilidad.
Porque ahí está precisamente el problema: en una democracia las denuncias no sustituyen a las pruebas, pero tampoco las declaraciones políticas sustituyen a las investigaciones. Unas hojas de periódico pueden detonar una discusión, una denuncia puede abrir una investigación, pero ninguna de las dos convierte automáticamente un señalamiento en una verdad jurídica.
Y en Nuevo León ya se percibe el adelanto de los tiempos. Los discursos de unidad aparecen, las fotografías también, pero debajo de esa escenografía política comienzan a moverse las aspiraciones, los grupos y los intereses rumbo a 2027.
Mientras aquí seguimos discutiendo quién acusa a quién, al otro lado de la frontera aparecen proyectos que parecen pertenecer a otra conversación. Elon Musk y The Boring Company plantean un corredor subterráneo de unos 129 kilómetros entre Austin y San Antonio, con la posibilidad de reducir el recorrido a menos de 30 minutos y velocidades superiores a 322 kilómetros por hora. Por ahora es un proyecto anunciado, no una obra en marcha, y todavía no se conocen todos sus detalles técnicos, financieros ni de ejecución.
Pero a poco no estaría a toda ma… ir de San Antonio a Austin, con una parada en San Marcos y listo. Ese Elon es un pillín.



