
Ciudad de México.- La Cámara de Diputados aprobó en lo general una reforma constitucional que plantea establecer la nacionalidad mexicana como requisito exclusivo para quienes busquen la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El dictamen, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, obtuvo 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención. La propuesta modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y establece que las personas que tengan una segunda nacionalidad deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatas o candidatos.
La reforma no plantea eliminar la doble nacionalidad para los mexicanos en general. La restricción estaría dirigida exclusivamente a quienes pretendan ocupar los principales cargos del Poder Ejecutivo federal y estatal, así como la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Tampoco modificaría las reglas para quienes aspiren a diputaciones, senadurías, presidencias municipales u otros cargos de elección popular.
El proyecto también contempla que, una vez en el cargo, la persona titular no pueda adquirir o solicitar otra nacionalidad, utilizar un pasaporte o documento de identidad extranjero, ejercer derechos políticos derivados de otra ciudadanía ni recurrir a la protección diplomática de otro Estado. La propuesta señala que el incumplimiento podría generar responsabilidades conforme al régimen constitucional aplicable.
El gobierno federal ha defendido la iniciativa bajo el argumento de que quienes encabecen el Poder Ejecutivo deben mantener una vinculación jurídica y política exclusiva con México. Al presentar la propuesta, Sheinbaum sostuvo que el objetivo es colocar el interés nacional por encima de cualquier otro Estado.
La iniciativa también ha generado cuestionamientos desde la oposición y entre legisladores que advierten posibles efectos sobre mexicanos que adquirieron una segunda nacionalidad por circunstancias ajenas a una decisión política, como haber nacido en otro país o ser hijos de mexicanos.
Uno de los casos que ha quedado ligado al debate es el de Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas y político que ha manifestado interés en competir por la Presidencia y que posee nacionalidad mexicana y estadounidense. El exmandatario ha sostenido que la propuesta estaría dirigida particularmente en su contra.
Desde Morena, el argumento ha sido que la modificación busca reforzar las condiciones de lealtad hacia el Estado mexicano para quienes ocupen los cargos ejecutivos de mayor relevancia. La oposición, en contraste, ha cuestionado que la reforma haya avanzado sin una discusión más amplia con comunidades migrantes, especialistas y personas que podrían resultar afectadas por el nuevo requisito.
De aprobarse definitivamente, las nuevas reglas no tendrían efectos sobre el proceso electoral de 2026-2027. La propuesta establece que comenzarían a aplicarse a partir del proceso electoral de 2028, por lo que alcanzarían los comicios en los que se renueven, entre otros cargos, las gubernaturas correspondientes a ese periodo.
El dictamen todavía deberá concluir su discusión en la Cámara de Diputados y posteriormente pasar al Senado de la República. Al tratarse de una reforma constitucional, también requerirá la aprobación de la mayoría de las legislaturas estatales para completar el proceso.
Más que prohibir la doble nacionalidad para los mexicanos, la reforma plantea convertir la nacionalidad única en una condición para quienes pretendan llegar a la Presidencia, gobernar una entidad federativa o encabezar el Gobierno de la Ciudad de México. El debate ahora se trasladará al Senado, donde continuará el análisis sobre sus alcances y consecuencias.
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