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Desfile de motos para apoyar a Flávio Bolsonaro en periferia de Río de Janeiro

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Río de Janeiro (Brasil).-El rugir de los motores y el sonido de los claxon formaba una maraña ensordecedora la mañana de este sábado en São João de Meriti, una empobrecida ciudad a las afueras de Río de Janeiro que vio interrumpida su anodina rutina con la visita de un presidenciable: el senador Flávio Bolsonaro.

El candidato de la ultraderecha en las elecciones presidenciales de Brasil eligió este rincón de la periferia de la segunda mayor ciudad de Brasil para empezar la recta final de la campaña, y lo hizo con una de las marcas más reconocibles del bolsonarismo: las llamadas “motociatas”: desfiles de motos, coches y cualquier otro vehículo motorizado.

La idea es simple: generar ruido y recorrer las calles de la ciudad agregando personas al paso de la caravana. No obstante, a pesar del día de sol radiante después de semanas de lluvia intensa, la presencia de Flávio Bolsonaro y sus aliados no despertó gran interés en la ciudad.

Curiosos se asomaban a las puertas de las tiendas y bares para entender a qué se debía tanto ajetreo. Fuera, el barullo de los motores se juntaba con el de los enormes altavoces que muchas camionetas incorporan para difundir las canciones de sus candidatos, y es que este tipo de actos son, sobre todo, un escaparate para los políticos de segunda fila.

Flávio Bolsonaro saludaba en lo alto de una de esas camionetas convertidas en plataformas andantes acompañado del candidato a gobernador de Río de Janeiro, Douglas Ruas y de otros postulantes a los cargos de senador y diputado. Para ellos, hacerse fotos y videos con el presidenciable es clave para impulsar su campaña en las redes sociales.

Entre los presentes, como siempre en estos actos, muchas banderas de Brasil y colores verde y amarillo. Ataviada con una gorra y una bandera, Deborah da Silva Macharete, una cuidadora de ancianos, explicaba a la Agencia Sputnik sus motivos para votar a Flávio en las elecciones del 4 de octubre.

“Vine a participar porque veo una esperanza en el hijo de Bolsonaro y en que él está dando un legado a su padre. Lo hago por un país mejor (…) los brasileños, que ya no aguantamos más. Quiero un país mejor, donde podamos tener seguridad para caminar, para ir y venir. Pero en el aquí en São João ya me han asaltado unas cuatro veces por un celular”, comentaba.

En ciudades como esta (a unos 30 kilómetros del centro de Río, a años luz de las playas de las postales turísticas) la seguridad es la principal demanda de los vecinos. Muchos barrios viven desde hace años controlados por las facciones del narcotráfico o por las milicias, y la derecha suele captar mejor ese descontento social que la izquierda.

También decanta la balanza hacia la derecha el enorme peso de las iglesias evangélicas y un discurso en favor de los emprendedores que percibe las ayudas sociales a los más pobres como una rémora que no permite que el país avance de verdad.

“Lula ya lleva mucho tiempo en el poder, una cosa que no me gusta es que inculcó a la gente la costumbre de vivir dependiendo del Gobierno, de las ayudas. Debería haber invertido en trabajo, en seguridad, en educación”, decía Macharete, también frustrada por el bajo nivel de la escuela pública en que estudió su hija.

Las periferias de las grandes ciudades del sureste (la región más poblada de Brasil, donde se encuentran São Paulo, Río de Janeiro o Belo Horizonte) concentran una masa enorme de electores de renta media y baja que pueden ser clave en las próximas elecciones. Hace muchos años era un electorado que tendía más hacia la izquierda, pero hace tiempo que esos “cinturones rojos” destiñeron.

Para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reconquistar esos votos es clave. Esta misma semana estuvo en São Gonçalo, una ciudad de características muy parecidas a São João de Meriti: cerca de Río y al mismo tiempo muy lejos, una brecha social enorme. Las encuestas electorales muestran, de momento, un empate técnico entre el hijo del expresidente Bolsonaro y el veterano izquierdista. Cada voto cuenta. (Sputnik)

Fuente: https://noticiaslatam.lat/

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