
París.- Las empresas están dando mayor prioridad a la adaptación al cambio climático, la seguridad energética y el acceso al agua y otros recursos esenciales, ante los efectos que las disrupciones ambientales y la incertidumbre geopolítica tienen sobre sus operaciones y cadenas de suministro. Sin embargo, pese al incremento de las inversiones y al uso de inteligencia artificial para impulsar iniciativas sostenibles, persisten dificultades para cumplir los compromisos de reducción de emisiones.
De acuerdo con la quinta edición del informe “Un mundo en equilibrio en 2026: El reinicio de la resiliencia”, elaborado por el Instituto de Investigación de Capgemini, casi nueve de cada diez organizaciones reportan afectaciones en sus cadenas de suministro derivadas de fenómenos relacionados con el clima.
El estudio señala que el 68 por ciento de los ejecutivos afirma que sus organizaciones priorizan activamente la adaptación climática, frente al 56 por ciento registrado en 2025. Además, más de tres cuartas partes de los directivos indican que sus empresas están acelerando la integración de la resiliencia energética y de los recursos en sus estrategias de negocio.
La disponibilidad de agua se perfila como uno de los principales desafíos para el crecimiento empresarial. El 61 por ciento de los ejecutivos considera que la escasez de este recurso representará una limitación mayor para sus negocios que la disponibilidad de energía durante los próximos cinco años.
Pese a esta mayor conciencia sobre los riesgos, la preparación todavía presenta deficiencias. Apenas el 15 por ciento de las organizaciones ha cuantificado completamente el impacto financiero de las interrupciones relacionadas con el clima, mientras que poco más de una cuarta parte ha evaluado los riesgos climáticos en toda su cadena de valor o implementado herramientas especializadas para analizarlos.
El informe también identifica avances en la preparación empresarial: la proporción de ejecutivos que considera insuficiente la capacidad de su organización para afrontar los impactos climáticos disminuyó del 54 por ciento en 2025 al 44 por ciento en 2026.
Cyril Garcia, responsable global de Servicios de Sostenibilidad y Responsabilidad Corporativa de Capgemini y miembro del Comité Ejecutivo del grupo, señaló que los riesgos climáticos forman parte de la realidad operativa de las empresas y requieren acciones concretas para proteger las cadenas de suministro, la infraestructura y el acceso a recursos esenciales.
En materia financiera, el estudio destaca que casi siete de cada diez organizaciones reportan un retorno neto positivo de sus iniciativas de sostenibilidad. Asimismo, el 64 por ciento de los ejecutivos afirma que estas inversiones han impulsado las ventas, frente al 47 por ciento registrado el año anterior, mientras que el 74 por ciento considera que las prácticas sostenibles han fortalecido el valor de sus marcas.
Las empresas también prevén ampliar sus recursos para enfrentar los riesgos ambientales. El 83 por ciento de los directivos consultados anticipa un aumento del gasto en adaptación climática durante los próximos 12 a 18 meses. Durante el año anterior, las organizaciones destinaron en promedio el 1.04 por ciento de sus ingresos a iniciativas de sostenibilidad, por encima del 0.8 por ciento presupuestado inicialmente.
No obstante, los compromisos de descarbonización continúan enfrentando obstáculos. Aunque el 84 por ciento de las organizaciones declara contar con objetivos basados en la ciencia, solo el 42 por ciento considera que avanza conforme a lo previsto para cumplir sus metas de 2030 o sus objetivos intermedios.
El rezago también se refleja en los compromisos de cero emisiones netas. Según el informe, el número de organizaciones que se están quedando atrás en el cumplimiento de esas metas aumentó más de diez veces respecto al año anterior. Además, el 29 por ciento reconoce haber aplazado sus objetivos, frente al 8 por ciento registrado en 2025.
La medición de emisiones continúa siendo otro desafío. La proporción de organizaciones capaces de recopilar datos sobre la totalidad de sus emisiones de Alcance 3 disminuyó del 54 al 34 por ciento. Estas emisiones corresponden a las generadas indirectamente a lo largo de la cadena de valor, incluidos proveedores, transporte y otras actividades que no están bajo el control operativo directo de la empresa.
En paralelo, la inteligencia artificial gana terreno como herramienta para impulsar proyectos de sostenibilidad. Casi dos tercios de las organizaciones encuestadas afirman utilizar esta tecnología para avanzar en sus objetivos ambientales, mientras que más de un tercio utiliza o planea incorporar inteligencia artificial agéntica en estas iniciativas.
Sin embargo, su impacto ambiental también genera preocupación. Siete de cada diez organizaciones señalan que las implicaciones de sostenibilidad de la inteligencia artificial se analizan en sus consejos de administración, y casi la mitad de los ejecutivos considera que su utilización ha incrementado significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
A pesar de ello, poco más de un tercio de las organizaciones mide el consumo energético de sus sistemas y cargas de trabajo de inteligencia artificial, así como su huella de carbono asociada.
Los resultados muestran una brecha entre los compromisos ambientales de las empresas y su capacidad para ejecutarlos y medirlos. La adaptación climática, la gestión eficiente de los recursos y el uso responsable de nuevas tecnologías se perfilan como factores relevantes para la continuidad operativa, mientras las organizaciones enfrentan el reto de traducir sus objetivos de sostenibilidad en resultados verificables.
Especial-eitmedia.mx




