
La aprobación de la nueva Ley en materia de Telecomunicaciones representa, para el diputado federal Mario Calzada Mercado, un grave retroceso institucional que pone en riesgo las libertades y los derechos fundamentales en México.
“Lo hemos visto en gobiernos autoritarios del mundo: donde no hay contrapesos, hay represión, autocensura y persecución selectiva”, advirtió el legislador al señalar que esta reforma no responde a las verdaderas necesidades de la ciudadanía, sino que obedece a intereses de poder.
Calzada, representante del 5º distrito, denunció que esta decisión profundiza la polarización política, favorece la concentración mediática y debilita los órganos autónomos, dejando abierta la puerta a prácticas como la vigilancia masiva que, sin controles, puede convertirse en espionaje con fines políticos.
El legislador del Partido Revolucionario Institucional expresó su preocupación ante la posibilidad de que el gobierno acceda a información sensible como la geolocalización, los metadatos de llamadas, los registros de navegación, la identidad de los titulares de las líneas y hasta el contenido de las comunicaciones. “Sin supervisión técnica o judicial, esto se convierte en una amenaza real a los derechos humanos y a la democracia. El principio de legalidad y seguridad jurídica no es negociable. No es una ocurrencia”, sostuvo.
Para el diputado, desaparecer al Instituto Federal de Telecomunicaciones es condenar al país a perder la oportunidad de contar con un árbitro imparcial que garantice la competencia, la pluralidad y la libertad en los medios y las telecomunicaciones. “El gobierno podrá solicitar nuestros datos, los de cualquier ciudadana o ciudadano, sin control externo, sin justificación ante un juez y sin mecanismos de defensa para el afectado”, sentenció.
En palabras de Calzada, con este paso, México se acerca peligrosamente a un retroceso digital que podría costarle décadas.
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