
Mientras Monterrey se prepara para recibir mayor flujo de visitantes e inversión en los próximos meses, el alcalde Adrián de la Garza salió a territorio clave: Laredo, Texas, la principal puerta del comercio entre México y Estados Unidos. Ahí, el edil sostuvo encuentros con autoridades aduaneras estadounidenses para conocer de primera mano los mecanismos de seguridad y facilitación del comercio que operan en el puerto fronterizo más importante del continente.
La visita al Puerto Comercial de Laredo no fue un simple recorrido protocolario. En reuniones con directivos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, el munícipe se empapó del funcionamiento de los esquemas que buscan blindar la frontera sin frenar el intercambio legal de mercancías. El cruce de Laredo concentra casi la mitad del comercio bilateral, con miles de camiones transitando diariamente, lo que lo convierte en un punto neurálgico para la economía del noreste de México.
Desde la óptica del Gobierno de Monterrey, el interés no es menor: fortalecer los vínculos con los nodos logísticos del sur de Estados Unidos es parte de la estrategia para que empresas regias encuentren mejores condiciones para exportar, reducir tiempos de cruce y acceder a mercados internacionales. La presencia del alcalde en Texas se leyó como un mensaje político y económico: Monterrey quiere jugar en la liga grande del comercio exterior y entiende que la coordinación con autoridades estadounidenses es clave.
De regreso en la ciudad, la administración municipal mantuvo el ritmo en el frente local. Cuadrillas de Servicios Públicos intervinieron la avenida Gonzalitos durante la noche y madrugada, con trabajos de bacheo, limpieza profunda y pintura de muros y cordones, en una de las arterias más transitadas del poniente de la ciudad. Las labores buscan mejorar la movilidad, la seguridad vial y la imagen urbana en corredores estratégicos.
Desde el gobierno municipal se ha insistido en que la proyección internacional de Monterrey pasa también por el estado de sus vialidades. Con eventos de alto impacto en puerta y una mayor exposición de la ciudad ante visitantes nacionales y extranjeros, la instrucción ha sido no descuidar lo básico: calles funcionales, seguras y presentables.
La agenda del alcalde en Texas y las acciones simultáneas en las avenidas de Monterrey forman parte de una misma narrativa: mover a la ciudad en dos frentes, el externo, buscando posicionarla en el mapa del comercio internacional, y el interno, ordenando la casa para que la capital industrial del norte esté a la altura de la vitrina que se avecina.
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