
Bajo la luz tenue de la Casa Universitaria del Libro de la UANL, el ambiente en Monterrey con mística literaria poco común.
La presentación de “El espejo frente al Bosco: La memoria fracturada de Andrés Meza”, un debut perfilado como evento clave para la escena intelectual regia.
El presídium no fue solo un panel, sino un coro de perspectivas diversas.
Judith Grace: Con su característica calidez, aportó la nota humana, conectando la narrativa de Meza con la sensibilidad del lector regiomontano.
Eloy Garza González: Fiel a su estilo incisivo, desmenuzó las capas de violencia y decadencia que permean la obra, subrayando la audacia del autor.
Plácido Garza: Aportó la visión editorial y crítica, destacando cómo el libro explora “verdades ocultas” a través de una lente casi pictórica.
Francisco de la O: El actor y conductor inyectó una energía vibrante a la tarde, realizando una lectura dramática de fragmentos seleccionados que permitieron a la audiencia “escuchar” la voz narrativa de Meza.
Meza utiliza la figura del Bosco no solo como referencia artística, sino como un laberinto para explorar lo que el autor denomina “memoria fracturada”.
Los asistentes, académicos y jóvenes entusiastas de las letras, escucharon fragmentos que evocan tanto el caos como la redención.
La Casa del Libro (ubicada en Padre Mier y Vallarta) sirve como el refugio perfecto. Entre las paredes del monumento histórico, las palabras de Meza resuenan como eco de la realidad social actual, logrando ese objetivo de la Editorial Universitaria UANL de fomentar la “serena reflexión” en una ciudad que siempre corre.
Fue, en esencia, jueves de febrero, la literatura se sintió viva, recordándonos que, frente al espejo del Bosco, todos encontramos un fragmento de nuestra propia historia.
Por: Gerson Gómez -eitmedia.mx




