
Quito.- El reciente reporte de un caso de tráfico ilegal de iguanas marinas en Ecuador puso en evidencia una nueva amenaza para la vida silvestre en el archipiélago de las Islas Galápagos, alertó el biólogo ecuatoriano Santiago Ron, en declaraciones a la Agencia Sputnik.
“Este hecho revela que hay redes de traficantes de vida silvestre activas en Galápagos. El tráfico ilegal es una nueva amenaza”, señaló Ron, doctor en biología evolutiva y catedrático en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
El científico se pronunció tras la aprehensión esta semana de tres ciudadanos tailandeses que arribaron a la ciudad de Guayaquil procedentes de las Islas Galápagos y quienes transportaban 12 iguanas marinas en sus maletas, con sus patas traseras y delanteras atadas, una de las cuales fue encontrada muerta.

Ron indicó que este es un problema persistente desde 2018, pese a que en 2025 las iguanas del archipiélago galapagueño fueron incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un acuerdo internacional que regula el comercio de más de 40.000 especies animales y vegetales para prevenir su extinción.
“A pesar de que recientemente se transfirió a las iguanas de Galápagos al Apéndice I de la CITES, el tráfico ilegal persiste”, remarcó tras señalar igualmente desde sus redes que en las dos últimas semanas se registraron en el país al menos dos casos de tráfico ilegal de iguanas.
Apuntó que todas las iguanas de Galápagos, ya sean terrestres o marinas, están consideradas en peligro de extinción y recordó que en particular la iguana marina es considerada vulnerable por la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
“Tienen un rango de distribución pequeño (menos de 300 kilómetros cuadrados) y, además, se ven afectadas periódicamente por el fenómeno de El Niño que produce una elevada mortalidad en sus poblaciones”, anotó.
Ron mencionó la importancia de las iguanas (Amblyrhynchus cristatus) endémicas de este ecosistema ultramarino ecuatoriano, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1978.
“Las iguanas marinas son únicas a nivel mundial por haberse adaptado a una dieta de algas marinas. Además de su enorme importancia para el ecosistema, son de gran valor para la población humana de Galápagos por ser uno de los mayores atractivos turísticos de las islas”, dijo.
Al respecto, expuso que el turismo es la mayor fuente de ingresos para los galapagueños y, gracias a ello, crea un incentivo para la conservación, pero alertó de una eventual afectación al sector turístico de estas islas, visitadas anualmente entre 270.000 y 300.000 personas cada año.
“Si las iguanas marinas empiezan a comercializarse en el mercado de mascotas o empiezan a ser exhibidas en zoológicos, los turistas tendrán una razón menos para visitarnos. En la actualidad no se exhiben en ningún zoológico del mundo, por lo que la única opción para verlas es visitando Galápagos”, acotó.
En su opinión, el Estado ecuatoriano tiene la misión de apuntar a la conservación de las especies de las llamadas “Islas Encantadas”, donde el científico inglés Charles Darwin elaboró su teoría de la evolución y el origen de las especies.
“El Estado debe desarmar las redes de traficantes que operan con impunidad. El caso más reciente es muy llamativo porque las iguanas salieron por vía aérea, desde el aeropuerto de Baltra, a pesar de que en el aeropuerto hay equipos de inspección y escaneo de Rayos X. Es difícil entender cómo pudieron pasar esos controles que, para la mayoría de visitantes, son muy estrictos”, se cuestionó.
Por su parte, la viceministra de Ambiente y Marino Costero, Alicia Jaramillo, declaró previamente que la documentación técnica y jurídica del hecho registrado esta semana ya fue remitida a las instancias judiciales competentes.
En un video difundido por el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, en su red social X, la funcionaria indicó además que las indagaciones seguirán en curso con el objetivo de determinar la posible participación de más personas y esclarecer eventuales vínculos internacionales relacionados con redes de tráfico ilegal de fauna silvestre, un delito ambiental grave en este país.
Según reportes oficiales, en 2025 se registraron 500 casos de tráfico de vida silvestre y la detención de 41 personas sometidas a la justicia a causa de este ilícito, que, según estimaciones, mueve millones de dólares anuales.
El Código Orgánico Integral Penal de Ecuador establece sanciones de 1 a 3 años de cárcel por los delitos contra la flora y fauna silvestre, pero, en caso de agravantes, los implicados pueden ser penados con un tercio más de la sanción. (Sputnik)
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
Foto: Tomada de https://x.com/ULTIMAHORAENX
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