
Con el objetivo de fortalecer la protección jurídica de los adolescentes frente a nuevas formas de violencia sexual, el diputado federal Javier Taja Ramírez, de Morena, presentó una iniciativa para reformar el Código Penal Federal y ampliar las conductas que pueden configurar el delito de cópula con personas mayores de 15 y menores de 18 años.
La propuesta plantea modificar el artículo 262 para que no sólo se sancionen los casos en los que exista engaño relacionado con la identidad del agresor, sino también aquellos en los que se obtenga el consentimiento mediante manipulación emocional, abuso de confianza o promesas afectivas y económicas.
De aprobarse la reforma, quienes recurran a este tipo de prácticas podrían enfrentar las sanciones ya contempladas por la legislación vigente, que van de tres meses a cuatro años de prisión.
El legislador argumentó que la realidad social ha cambiado y que actualmente las formas de violencia sexual hacia adolescentes pueden manifestarse de manera más compleja, utilizando mecanismos psicológicos y emocionales que afectan la capacidad de las víctimas para tomar decisiones libres e informadas.
Según expone la iniciativa, muchas relaciones entre personas adultas y adolescentes se desarrollan en escenarios marcados por una evidente desigualdad de experiencia, madurez o poder, situación que puede derivar en influencias indebidas sobre la voluntad de los menores de edad.
El planteamiento también advierte sobre el uso creciente de herramientas digitales y redes sociales para establecer vínculos de confianza que posteriormente pueden ser utilizados para manipular emocionalmente a adolescentes, generando situaciones de vulnerabilidad que actualmente no siempre encuentran una respuesta clara dentro del marco legal.
Taja Ramírez sostiene que el consentimiento obtenido mediante engaños sentimentales, promesas de apoyo económico o aprovechamiento de la inmadurez emocional no puede considerarse plenamente válido, ya que afecta el libre desarrollo de la personalidad y la autonomía de las personas adolescentes.
La iniciativa fue turnada a la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados para su análisis y eventual dictaminación.
De avanzar en el proceso legislativo, la reforma representaría un cambio significativo en la forma en que la legislación federal aborda los delitos sexuales cometidos contra adolescentes, incorporando conceptos relacionados con la manipulación psicológica y emocional como elementos que pueden invalidar el consentimiento de las víctimas.
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