
Mientras miles de aficionados celebran lanzando personas al aire como símbolo de convivencia, especialistas advierten que la práctica puede terminar en accidentes y empañar la imagen que México busca proyectar al mundo.
Lo esencial
✔ El “manteo” se ha convertido en una de las imágenes más virales del Mundial 2026.
✔ Un especialista de la UANL considera que fortalece la convivencia y rompe barreras culturales.
✔ Sin embargo, advierte que realizarlo sin precauciones representa un riesgo físico.
✔ Videos muestran que incluso adultos mayores y personas en silla de ruedas han sido lanzados al aire.

Uno de los símbolos inesperados del Mundial 2026 ya no ocurre dentro de la cancha, sino entre las tribunas, plazas y zonas de aficionados.
Al grito de “¡Quiere volar, quiere volar!”, decenas de personas levantan por los aires a seguidores mexicanos y extranjeros en una celebración que rápidamente se volvió viral y que hoy forma parte del ambiente mundialista en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México.
Para muchos visitantes representa una muestra de la hospitalidad mexicana; para otros, una tradición divertida que rompe barreras de idioma y nacionalidad. Sin embargo, también comienza a despertar cuestionamientos sobre los riesgos que implica convertir una ocurrencia colectiva en una práctica cada vez más extrema.
El sociólogo Gabriel Domizzi Esparza Regino, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, explicó que este tipo de expresiones fortalecen la integración entre personas que muchas veces no se conocen, utilizando el deporte como un lenguaje universal.
“Al final del día buscamos conectar con el otro; muchas veces no compartimos el idioma, pero sí la emoción del momento”, señaló.
El especialista recordó que este tipo de dinámicas ya existían en otras festividades mexicanas, aunque el Mundial les ha dado una proyección internacional gracias a las redes sociales.
En las últimas semanas, cientos de videos muestran a aficionados de distintas nacionalidades siendo lanzados al aire en plazas públicas, estadios y zonas Fan Fest. La escena incluso ha incluido periodistas, adultos mayores y personas con discapacidad, imágenes que han provocado tanto aplausos como preocupación.
Y es precisamente ahí donde la fiesta comienza a cruzar una línea.
Porque una cosa es celebrar y otra muy distinta asumir riesgos innecesarios. Basta un mal movimiento, un resbalón o una persona que pierda el equilibrio para que una imagen viral termine convertida en una tragedia.

México ha construido durante décadas una reputación internacional basada en la hospitalidad de su gente, la alegría de sus aficionados y la capacidad para recibir visitantes de todo el mundo. Esa imagen vale mucho más que unos segundos de popularidad en redes sociales.
El propio académico reconoce que estas expresiones fortalecen la identidad colectiva, pero advierte que deben realizarse con responsabilidad.
“Una buena fiesta es aquella que termina cuando todos regresan sanos y salvos a casa”, concluyó.
Mientras el Mundial continúa regalando postales inolvidables, quizá el mejor recuerdo que México pueda dejar no sea cuántas personas “volaron”, sino demostrar que también sabe celebrar con responsabilidad.
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