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Gerardo Ledezma

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Calderón abre el debate; San Nicolás se reacomoda, Mijes responde y estalla el caso del huachicol

La política mexicana sigue regalando escenas que, más que respuestas, dejan una larga lista de preguntas. Mientras Felipe Calderón asegura desde España que México transita por el mismo camino que Venezuela, en Nuevo León resurgen movimientos políticos que levantan sospechas y, en el ámbito nacional, la Fiscalía General de la República aparece con una espectacular captura de un exgobernador panista acusado de encabezar una gigantesca red de huachicol.

Felipe Calderón volvió a prender la mecha. Comparar a México con Venezuela seguramente encontrará simpatizantes y detractores, pero también obliga a recordar que los problemas institucionales no comenzaron ayer. Cada gobierno ha puesto su propia cuota de errores y hoy el país sigue atrapado en la polarización permanente, donde unos culpan al pasado y otros al presente, mientras los ciudadanos continúan esperando resultados.

En San Nicolás también comienza a moverse el tablero político. La regidora Anahí Díaz Olmos solicitó regresar a su cargo cuando prácticamente el reloj de esta administración ya entró en su recta final. Y la pregunta es inevitable: ¿por qué regresar ahora? ¿Qué cambió para dejar la licencia? ¿Existe alguna diferencia política al interior de MC? ¿Hay acuerdos que no se cumplieron? ¿O simplemente hace falta volver a cobrar una dieta durante los meses que restan? Son preguntas que seguramente surgirán entre los propios ciudadanos y que tarde o temprano tendrán que responderse, porque en política pocas decisiones son casualidad y casi ninguna ocurre por simple nostalgia del servicio público.

Otro frente que promete elevar la temperatura política será el que abra Andrés Mijes. El alcalde de Escobedo acudirá a la Auditoría Superior del Estado para solicitar una revisión sobre recursos relacionados con el llamado Triángulo Norte, después de los señalamientos hechos por el gobernador Samuel García. Si alguien sostiene que hubo irregularidades, lo correcto es acudir a las instituciones. Los discursos duran un día; los expedientes, cuando están bien sustentados, pueden durar años.

Y cuando parecía que el tema del huachicol ya tenía nombres plenamente identificados en el imaginario colectivo, la Fiscalía General de la República sorprendió con la detención de un exgobernador panista, hoy integrante de otra fuerza política, acusado de dirigir la mayor red de contrabando de combustible detectada hasta ahora. El despliegue fue espectacular: conferencia nacional, lectura detallada de la acusación, cifras multimillonarias y un operativo presentado prácticamente como una producción de Hollywood.

Pero la pregunta también es obligada. ¿Por qué ahora sí tanta velocidad? ¿Por qué ahora sí una investigación de este tamaño? Durante meses hemos visto señalamientos públicos, investigaciones periodísticas, decomisos y múltiples acusaciones que apuntan hacia personajes vinculados con Morena, el partido en el poder, sin que hasta ahora exista un despliegue similar o acciones judiciales con el mismo nivel de contundencia. Esa diferencia de trato alimenta inevitablemente la percepción de que la justicia sigue actuando con distinta intensidad según el color político del investigado.

Si la Fiscalía tiene pruebas sólidas contra Ernesto Ruffo, que proceda hasta las últimas consecuencias. Pero la misma firmeza tendría que aplicarse sin distingos cuando los señalados pertenecen al partido gobernante. La justicia pierde credibilidad cuando parece seleccionar con lupa a unos y mirar con indulgencia a otros.

Porque la verdadera prueba para cualquier gobierno no es detener a un adversario político. La verdadera prueba es demostrar que nadie está por encima de la ley, sin importar si milita en la oposición o en el partido que hoy ocupa el poder. Mientras esa percepción no cambie, seguirá creciendo la duda de si la justicia realmente es ciega… o simplemente sabe muy bien hacia dónde mirar. Verdad, Ernestina.