
Zendaya quedó en el centro de una discusión que va más allá de la moda tras aparecer en la gira promocional de “The Odyssey” con unos discos de oro iraníes de aproximadamente 3 mil años de antigüedad, convertidos en aretes por el joyero Glenn Spiro. Las piezas, atribuidas al Tesoro de Ziwiye, descubierto en el noroeste de Irán en la década de 1940 y posteriormente dispersado entre colecciones privadas y museos, provocaron críticas de historiadores y arqueólogos por el simbolismo de exhibir objetos vinculados a un largo historial de expolio patrimonial. Aunque el comerciante Charlie Barron sostiene que cuentan con procedencia documentada y que no están en venta, especialistas cuestionan el contexto histórico en el que circulan este tipo de antigüedades.
El historiador del arte islámico Zirrar Ali calificó la decisión como una práctica “orientalista”, al considerar que exhibir artefactos del llamado Sur Global puede interpretarse como una muestra de poder cultural. “No solo no devolveremos lo que tomamos, sino que seguimos ocupando simbólicamente el lugar de quienes gobernaron esas tierras”, señaló al medio The New Arab. El arqueólogo Peter Edwell también advirtió que muchas piezas con origen poco claro alimentan un mercado internacional impulsado por redes de tráfico de antigüedades y recordó que la extracción ilegal de patrimonio continúa siendo un problema en diversas regiones de Medio Oriente.
La controversia también abrió el debate sobre la responsabilidad compartida detrás de estas decisiones. Si bien las celebridades son el rostro visible de estos accesorios, la selección de las piezas suele recaer en estilistas de alto perfil, como Law Roach en el caso de Zendaya. Sin embargo, el cuestionamiento principal apunta hacia las casas de joyería y comerciantes que conservan, comercializan o transforman objetos arqueológicos en artículos de lujo, manteniendo fuera de sus países de origen bienes que forman parte de su identidad cultural. Especialistas y usuarios en redes sociales coincidieron en que réplicas de alta calidad habrían transmitido el mismo efecto estético sin recurrir a patrimonio histórico auténtico.
Zendaya no es la única figura de Hollywood señalada por este tipo de decisiones. En meses recientes, Margot Robbie utilizó el histórico collar de diamantes “Taj Mahal”, una joya del siglo XVII vinculada al Imperio mogol, mientras que Emma Chamberlain fue criticada por portar piezas antiguas de Cartier en la alfombra roja de la Met Gala. Casos como estos han intensificado una conversación más amplia sobre el lento avance de los procesos de repatriación de bienes culturales obtenidos durante la colonización, las excavaciones irregulares o el saqueo. Mientras diversos países reclaman la devolución de miles de objetos conservados en museos y colecciones occidentales, la presencia de estas piezas en eventos de moda vuelve a plantear una pregunta vigente: ¿cuando regresará este patrimonio a las comunidades a las que pertenece?
Por: Abril Ledesma- eitmedia.mx
Foto: @PicturesFoIder





