
El rescate de una osa negra que resultó lesionada tras un presunto atropellamiento sobre la Carretera Nacional encendió nuevamente las alertas sobre los riesgos que enfrenta la fauna silvestre en Nuevo León, donde cada vez son más frecuentes los avistamientos de ejemplares en zonas urbanas y carreteras.
El operativo de auxilio permitió que el ejemplar recibiera atención especializada por parte de autoridades ambientales y cuerpos de rescate, en un esfuerzo por preservar una de las especies emblemáticas de la entidad, cuyo hábitat se ha visto cada vez más cercano al crecimiento urbano.
A raíz de este caso, el Gobierno del Estado reiteró el llamado a la ciudadanía para adoptar una actitud responsable cuando se encuentre con animales silvestres, al recordar que el respeto a su entorno es una de las principales herramientas para evitar accidentes y proteger tanto a las personas como a la fauna.
Durante un mensaje sobre el tema, el secretario general de Gobierno, Miguel Ángel Flores Serna, señaló que la conservación de las especies requiere del compromiso conjunto entre autoridades y sociedad.
“Proteger a los animales es una responsabilidad que compartimos entre todas y todos y desde el Gobierno seguiremos haciendo todo lo necesario para cuidar a nuestra fauna y garantizar que las especies que habitan nuestro estado estén seguras”, expresó.
El funcionario también reconoció la rápida intervención de los elementos de Protección Civil de Nuevo León, Protección Civil de Monterrey y personal de Parques y Vida Silvestre, quienes participaron en las labores para poner a salvo al ejemplar y brindarle atención médica.
Como antecedente, recordó el caso del oso negro conocido como “Tadeo”, que fue localizado en condiciones críticas y, tras un proceso de rehabilitación en el que participaron especialistas de Parques y Vida Silvestre de Nuevo León, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y Bioparque Estrella, pudo regresar a su hábitat natural el pasado mes de marzo.
Autoridades estatales insistieron en que, al detectar la presencia de fauna silvestre, la población debe evitar acercarse, alimentarla o intentar interactuar con los ejemplares, ya que estas acciones pueden alterar su comportamiento y aumentar el riesgo de incidentes.
Asimismo, recomendaron reportar cualquier avistamiento al número de emergencias 9-1-1 para que personal especializado evalúe la situación y determine las acciones necesarias para proteger tanto a los animales como a la ciudadanía.
El caso de la osa negra vuelve a evidenciar la importancia de fortalecer la cultura de conservación en Nuevo León, donde la convivencia entre el crecimiento urbano y las áreas naturales hace indispensable promover acciones que permitan preservar la biodiversidad y reducir los riesgos para la fauna silvestre.
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