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De verlo por televisión a eliminarlo: Tirante firma la victoria de su vida ante Djokovic

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Thiago Agustín Tirante salió a la cancha de Cincinnati con una idea que, en apariencia, era sencilla: disfrutar el momento.

Del otro lado estaba Novak Djokovic.

El mismo Djokovic que durante años había visto por televisión, el campeón de 24 Grand Slam, el hombre que junto con Roger Federer y Rafael Nadal marcó una época completa del tenis mundial.

Pero la noche terminó siendo muy diferente a la que el argentino de 25 años había imaginado.

Tirante no solamente conoció de cerca a una de las grandes leyendas del deporte. Lo enfrentó, soportó su mejor momento durante el partido y terminó derrotándolo por 2-6, 6-4 y 6-4 para conseguir la victoria más importante de su carrera.

Cincinnati fue testigo de una noche que difícilmente olvidará.

El comienzo parecía pertenecer al serbio.

Djokovic tomó rápidamente el control del encuentro y se llevó el primer set por 6-2. La experiencia, los golpes precisos y la capacidad para manejar los tiempos del partido parecían marcar una diferencia demasiado grande para el argentino.

Pero Tirante no había llegado hasta ahí para convertirse simplemente en el espectador privilegiado de una leyenda.

Había llegado para jugar.

Y poco a poco comenzó a hacerlo.

El argentino empezó a encontrar mejores respuestas desde el fondo de la cancha, elevó la intensidad de sus golpes y aprovechó cada oportunidad que apareció frente a un Djokovic que además comenzó a resentir las exigentes condiciones de la jornada en Cincinnati.

El partido cambió.

Tirante entendió que la puerta estaba abierta y se metió por ella.

Ganó el segundo set 6-4 y obligó a Djokovic a disputar una tercera manga que ya tenía un significado completamente distinto.

Lo que inicialmente parecía una presentación de un joven argentino frente a una leyenda se había convertido en una batalla por avanzar en uno de los torneos más importantes del calendario.

Y Tirante estaba ahí para pelearla.

El tercer set tuvo el peso de cada punto importante. Djokovic intentaba recuperar el control, mientras el argentino jugaba con la convicción que había construido durante una temporada en la que su carrera comenzó a dar un salto definitivo.

No retrocedió.

No se dejó intimidar por el nombre que tenía enfrente.

Y cuando llegó el momento de cerrar el partido, Tirante lo hizo.

6-4.

El marcador estaba completo.

2-6, 6-4, 6-4.

Djokovic estaba eliminado.

Tirante, en cambio, acababa de conseguir la victoria que puede cambiar la dimensión de una carrera.

La imagen resultaba casi perfecta: el jugador que durante su infancia veía a Djokovic por televisión ahora estaba al otro lado de la red y acababa de mandarlo a casa.

“Novak es Novak”, había reconocido el argentino antes del encuentro cuando hablaba de la figura que estaba a punto de enfrentar.

Incluso había explicado que, aunque siempre había tenido una admiración especial por Rafael Nadal, Djokovic representaba una referencia imposible de ignorar.

“Es el GOAT del tenis”, había dicho Tirante.

Horas después, la frase adquiría otro significado.

Porque ya no estaba hablando solamente de un jugador al que admiraba.

Estaba hablando del hombre al que acababa de derrotar.

La victoria también representa la confirmación de una temporada extraordinaria para el argentino.

Tirante comenzó 2026 fuera del Top 100 y ahora se encuentra dentro de los 50 mejores jugadores del mundo. Durante los últimos meses ha conseguido resultados que comenzaron a cambiar la percepción sobre su nivel.

Venció a Ben Shelton en Houston.

Superó a Taylor Fritz en Canadá.

Y ahora acaba de derrotar a Djokovic en Cincinnati.

Tres nombres que explican perfectamente el salto que ha dado.

Durante años, Tirante construyó buena parte de su carrera sobre tierra batida, avanzando por el circuito Challenger y buscando una oportunidad para establecerse definitivamente en el ATP Tour.

Este año comenzó a encontrarla.

Las semifinales de Houston, la cuarta ronda en Roma, la tercera ronda en Madrid y los buenos resultados sobre pista dura fueron dejando señales.

Cincinnati acaba de colocar la más grande.

Porque hay victorias que entregan puntos.

Hay otras que permiten avanzar una ronda.

Y existen algunas que quedan para siempre en la memoria.

Derrotar a Djokovic pertenece a esa última categoría.

No importa cuánto dure el torneo para Tirante a partir de ahora.

La noche del 15 de agosto de 2026 ya tiene un lugar reservado en su historia.

El argentino llegó a Cincinnati queriendo vivir una experiencia que nunca había tenido: enfrentarse al hombre al que tantas veces había observado desde una pantalla.

Terminó consiguiendo algo que tampoco había vivido nunca.

Ganarle.

Y quizá ahí esté lo más extraordinario de la historia.

Tirante no necesitó dejar de admirar a Djokovic para derrotarlo.

Simplemente entendió que durante unas horas, en esa cancha de Cincinnati, ya no era el niño que lo miraba por televisión.

Era su rival.

Y terminó siendo el vencedor.

Especial-eitmedia.mx

Foto:ATP