
A 20 años de la estrategia de seguridad impulsada durante el gobierno de Felipe Calderón y con más de 133 mil personas desaparecidas en México, familias buscadoras reivindican un espacio frente al Palacio de Gobierno como símbolo permanente de su lucha
En Nuevo León, el Día Internacional de las Personas Desaparecidas volvió a convertirse en una jornada de memoria, pero también de reclamo. Las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL) oficializaron este domingo el nombre de la Plaza de los Desaparecidos, un espacio ubicado a un costado del Palacio de Gobierno que las familias resignificaron desde el 11 de enero de 2014 como punto permanente de exigencia de memoria, verdad y justicia.
Para los familiares de quienes continúan ausentes, el lugar representa mucho más que una plaza. Es un recordatorio cotidiano de que las personas desaparecidas siguen siendo buscadas y de que las autoridades tienen la obligación de encontrarlas.
FUNDENL señaló que actualmente Nuevo León supera las 7 mil 500 personas desaparecidas y ocupa el quinto lugar nacional por el número de casos. La organización también sostiene que en el estado desaparecen, en promedio, tres personas cada día.
El mensaje de las familias fue particularmente crítico con las instituciones responsables de investigar, buscar y proteger los derechos de las víctimas.
A su juicio, la Fiscalía General de Justicia enfrenta una ausencia de planes de investigación; la Comisión Local de Búsqueda carece de planes suficientes y de un registro que genere confianza, mientras que la Comisión Estatal de Derechos Humanos mantiene, desde su perspectiva, una actuación insuficiente frente a la magnitud de la crisis.
La organización resumió su postura en una frase contundente: las instituciones han fallado y continúan fallándoles a las familias.
El señalamiento también alcanzó al Gobierno de Nuevo León. Las familias cuestionaron que la imagen pública del estado proyectada en redes sociales no corresponda con la realidad que enfrentan quienes buscan a un familiar desaparecido.
Mientras desde las plataformas oficiales se muestran obras, eventos y una entidad que pretende proyectarse como moderna y en crecimiento, las familias sostienen que existe otro Nuevo León que permanece fuera de esa narrativa: el de las personas desaparecidas y el de quienes llevan años esperando respuestas.
Para FUNDENL, esa realidad terminará formando parte de la evaluación histórica de las administraciones que han gobernado el estado.
La fecha también tuvo un componente visual particularmente doloroso. Como parte de las actividades, fueron proyectados los rostros de 100 personas desaparecidas en una pantalla instalada sobre una de las principales avenidas del Centro de Monterrey.
La intención fue hacer presentes, aunque fuera a través de sus fotografías, a quienes siguen ausentes de sus hogares.
Cada rostro proyectado representa una historia familiar interrumpida y una búsqueda que continúa abierta.

La acción busca además trasladar la problemática desde los expedientes y estadísticas hasta el espacio público. Mostrar los rostros significa recordar que detrás de cada registro existe una persona, una familia y una vida que no puede reducirse a un número.
La Plaza de los Desaparecidos adquiere así un nuevo significado dentro de la lucha de las familias buscadoras. Su ubicación, prácticamente frente al centro político del estado, convierte el sitio en un recordatorio permanente de las obligaciones que tienen las autoridades.
El mensaje de las familias no se limita a exigir que se encuentre a quienes faltan. También demanda investigaciones efectivas, registros confiables, coordinación institucional y justicia para las víctimas.
A dos décadas del inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico durante el gobierno de Felipe Calderón y en medio de una crisis nacional que ha dejado a más de 133 mil personas registradas como desaparecidas, las familias de Nuevo León insisten en que la ausencia no puede normalizarse.
La memoria se convierte entonces en una forma de resistencia.
Nombrar oficialmente la plaza, colocar los rostros de quienes faltan y mantener viva la exigencia frente a las instituciones representa para los familiares una manera de impedir que sus seres queridos desaparezcan también de la memoria colectiva.
Porque para quienes buscan, la desaparición no termina con el paso de los años.
Mientras no haya verdad, justicia y certeza sobre el paradero de cada persona, la búsqueda continúa.
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