
El Malilla, nombre artístico de Fernando Hernández Flores, denunció que una persona del público lo tocó sin su autorización durante una presentación en San Antonio, Texas, como parte de su gira por Estados Unidos. El cantante compartió el 6 de septiembre en twitter que durante el show alguien le realizó un tocamiento en una zona íntima, mientras interpretaba “Mami tú”. El episodio también quedó registrado en video y provocó una conversación sobre los límites físicos entre artistas y público.
La reacción en redes fue inmediata y, aunque algunas personas minimizaron lo ocurrido, buena parte de sus seguidores pidió no normalizar este tipo de conductas. Las llamadas Malibandidas, como se identifica su fandom, recordaron que la admiración por un artista no significa tener acceso a su cuerpo. También hubo quienes señalaron que el consentimiento no depende del género y que un concierto tampoco cambia las reglas: si una persona no autoriza un contacto de carácter sexual, no existe permiso para realizarlo. Hasta ahora, no se ha informado que El Malilla haya presentado una denuncia formal contra la persona involucrada.
Y aquí aparece una realidad que suele quedar fuera de la conversación: los hombres también son víctimas de violencia sexual. De acuerdo con la ENVIPE 2025 del INEGI, durante 2024 se estimaron 546 delitos sexuales por cada 100 mil hombres, frente a 4 mil 160 por cada 100 mil mujeres. La categoría contempla hostigamiento o intimidación sexual, manoseo, exhibicionismo, intento de violación y violación sexual. La diferencia es considerable y confirma que las mujeres enfrentan este tipo de violencia con mucha mayor frecuencia, pero la cifra correspondiente a los hombres demuestra que el problema también existe entre ellos.
Además, las estadísticas oficiales tienen otra limitación importante: el silencio. La ENVIPE 2025 estimó que 93.2% de los delitos no se denunció o no derivó en una carpeta de investigación durante 2024; este porcentaje corresponde al conjunto de delitos y no específicamente a violencia sexual contra hombres, pero ayuda a dimensionar por qué las cifras oficiales no necesariamente representan todos los casos. En situaciones que involucran a hombres, los estereotipos sobre masculinidad pueden añadir otra barrera: la idea de que ellos siempre desean el contacto sexual o que deberían sentirse halagados ante una conducta de este tipo.
El caso de El Malilla vuelve a poner sobre la mesa una regla bastante sencilla: la imagen de una persona, a que se dedica, su ropa o la manera en que se relaciona nunca sustituyen el consentimiento.
Por: Abril Ledesma- eitmedia.mx
Foto: @elmalibaby





