
EU.- Las elecciones intermedias de Estados Unidos dejaron un importante revés para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano. Los demócratas consiguieron recuperar el control del Senado, avanzaron en la Cámara de Representantes y obtuvieron victorias en estados que durante años habían permanecido bajo dominio republicano, entre ellos Texas, donde lograron imponerse tanto en la contienda senatorial como en la gubernatura.
Uno de los resultados más significativos se registró en Texas. El demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y consiguió un escaño en el Senado federal, con lo que puso fin a más de tres décadas sin una victoria demócrata en una elección estatal de esa entidad.
El resultado tuvo un segundo impacto en la política texana: Gina Hinojosa venció al gobernador republicano Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato. Con este triunfo, Hinojosa se convertirá en la primera mujer latina en gobernar Texas y pondrá fin a una etapa de gobiernos republicanos que se prolongó desde 1995.

Las victorias demócratas no se limitaron a Texas. En Carolina del Sur, Annie Andrews consiguió un escaño en el Senado; en Carolina del Norte, el exgobernador Roy Cooper también obtuvo el triunfo, mientras que en Ohio Sherrod Brown derrotó al republicano Jon Husted y recuperó un lugar en la Cámara alta.
En Georgia, Keisha Lance Bottoms ganó la gubernatura, mientras que en Ohio Amy Acton consiguió también la victoria para ese cargo. En Iowa, el demócrata Rod Sand se sumó a los triunfos de su partido en las contiendas estatales.

El nuevo escenario legislativo representa un cambio importante para la administración de Trump. Los demócratas recuperaron el Senado y avanzaron en la disputa por la Cámara de Representantes, donde varios distritos que estaban en manos republicanas cambiaron de partido. La definición de la mayoría en la Cámara baja quedó pendiente durante el conteo de los últimos resultados.
La nueva composición del Congreso tendrá consecuencias directas para la Casa Blanca. El control demócrata del Senado modifica la relación de fuerzas en Washington y abre un periodo de mayor disputa legislativa, especialmente en la aprobación de iniciativas, nombramientos y mecanismos de supervisión al gobierno federal.
Tras conocerse los resultados, Trump reaccionó con un mensaje en su plataforma Truth Social, en el que sostuvo que el Partido Republicano habría obtenido una victoria contundente si él hubiera aparecido en las boletas.

“No estaba en la boleta y si lo hubiera estado, habríamos ganado por una victoria aplastante”, escribió el mandatario, en una declaración con la que buscó marcar distancia entre su desempeño político y los resultados de los candidatos republicanos.
La afirmación se produjo después de que el presidente hubiera llamado a sus simpatizantes a votar por los candidatos republicanos como si su propio nombre estuviera en juego. Sin embargo, la jornada electoral dejó pérdidas importantes para su partido, incluso en territorios considerados bastiones conservadores.
Entre los factores que marcaron la elección estuvieron el costo de vida, la economía, la situación migratoria y la inconformidad de sectores del electorado con las decisiones de la administración federal. Los resultados también mostraron un avance demócrata entre votantes jóvenes y latinos, grupos cuyo comportamiento electoral ha sido determinante en varias de las contiendas más competidas.
La elección intermedia se convirtió así en una prueba política para Trump durante la segunda mitad de su mandato. Con el Senado en manos demócratas y la Cámara de Representantes todavía en disputa al cierre del conteo, el presidente enfrentará un Congreso con una correlación de fuerzas distinta y mayores obstáculos para impulsar su agenda.
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