
Miles de pilas desechadas podrían dejar de terminar en rellenos sanitarios o espacios naturales en Nuevo León, luego de que el Gobierno del Estado puso en marcha una nueva estrategia para fortalecer el manejo y disposición final de este tipo de residuos, considerados entre los más contaminantes por los metales pesados que contienen.
La medida contempla que las pilas depositadas en los contenedores especiales instalados en distintas dependencias estatales sean recolectadas y sometidas a un proceso de tratamiento especializado, con el propósito de reducir los riesgos de contaminación del suelo y los mantos acuíferos.
Para ello, la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León estableció un esquema de colaboración con la empresa Veolia Environnement S.A., que será la encargada de recibir y dar una disposición final adecuada a los residuos recolectados, evitando que sean mezclados con la basura doméstica.
Durante la firma del convenio, el secretario de Medio Ambiente, Raúl Lozano Caballero, destacó que este tipo de acciones buscan fortalecer la cultura de la responsabilidad ambiental y generar mecanismos más eficientes para el manejo de residuos especiales.
“Este convenio representa un paso firme hacia una gestión responsable de los residuos que generamos como sociedad. No se trata solo de instalar contenedores, sino de asumir un compromiso real con el cuidado del agua, el suelo y la salud de las y los nuevoleoneses”, expresó el funcionario.
Especialistas señalan que las pilas contienen materiales como mercurio, plomo, cadmio y litio, elementos que, al entrar en contacto con el ambiente tras desecharse de forma inadecuada, pueden filtrarse al subsuelo y afectar cuerpos de agua, además de representar un riesgo para los ecosistemas y la salud humana.
De acuerdo con la información presentada durante la firma del acuerdo, una sola pila puede contaminar hasta 600 mil litros de agua, lo que convierte a este tipo de residuos en uno de los desechos domésticos con mayor potencial de impacto ambiental cuando no reciben un tratamiento adecuado.
Con esta estrategia, Nuevo León busca fortalecer su política de gestión integral de residuos mediante la colaboración entre autoridades y la iniciativa privada, promoviendo acciones que contribuyan a disminuir la contaminación y fomentar una mayor participación ciudadana en el cuidado del medio ambiente.
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