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El “Caballo” de Botero vuelve a lucir en Monterrey tras ser restaurado y reubicado

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La monumental escultura de bronce, donada a Nuevo León por la CMIC en 2008, inició una nueva etapa en uno de los principales corredores culturales de la capital del estado, después de recibir trabajos de restauración y conservación.

Monterrey, Nuevo León.— Una de las piezas artísticas más representativas del paisaje urbano de Monterrey inició una nueva etapa. El “Caballo”, monumental escultura del artista colombiano Fernando Botero, fue restaurado y reubicado en un punto estratégico del Centro de Monterrey, donde ahora podrá ser apreciado con mayor facilidad por ciudadanos y visitantes.

La obra, elaborada en bronce, mide 3.4 metros de altura y tiene un peso aproximado de 1.5 toneladas. Llegó a Nuevo León en 2008, cuando la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Delegación Nuevo León (CMIC NL), decidió adquirirla y donarla al estado.

A casi dos décadas de aquella decisión, la institución volvió a involucrarse en la conservación de la pieza, como parte de una colaboración con el Gobierno de Nuevo León y la Secretaría de Cultura para recuperar y preservar elementos que forman parte del patrimonio cultural de la entidad.

Durante el acto de entrega, el gobernador Samuel García destacó la importancia de contar en Monterrey con una obra de uno de los artistas latinoamericanos de mayor reconocimiento internacional.

El nuevo emplazamiento permite establecer una conexión visual entre la Explanada de los Héroes, el Palacio de Gobierno y el Museo de Historia Mexicana, dentro de una zona que concentra una importante actividad cultural y turística en el corazón de la ciudad.

La nueva ubicación también forma parte de los esfuerzos de la administración estatal por recuperar espacios públicos del Centro de Monterrey y fortalecer el corredor cultural alrededor de la Macroplaza.

Para la CMIC Nuevo León, el proyecto representa la continuidad de una responsabilidad que comenzó en 2008.

Rodrigo Garza, presidente de la organización empresarial, recordó que la decisión de llevar la obra de Botero a Monterrey tuvo desde el principio una intención que iba más allá de incorporar una pieza artística al paisaje urbano.

La apuesta, explicó, fue acercar el arte a la población y dejar a la ciudad una obra de relevancia internacional que pudiera convertirse en parte de su identidad.

Con el paso de los años, el “Caballo” se incorporó a la imagen urbana de Monterrey y se convirtió en una pieza reconocible para quienes recorren la zona de la Macroplaza y sus espacios culturales.

Garza señaló que la participación de la CMIC en esta nueva intervención refleja también el papel que busca desempeñar la organización dentro de la comunidad, no solamente desde la industria de la construcción, sino mediante acciones vinculadas con la conservación y recuperación del patrimonio.

“Esto habla también de lo que queremos que sea CMIC: una institución que construye, pero que también participa, propone y se compromete con su comunidad”, expresó.

La restauración estuvo a cargo de especialistas que trabajaron sobre el deterioro natural acumulado por la exposición de la escultura al ambiente.

Melissa Segura, secretaria de Cultura de Nuevo León, explicó que uno de los trabajos consistió en retirar las sales que se habían acumulado en la superficie del bronce con el paso del tiempo.

Este tipo de procesos, explicó la funcionaria, forma parte del mantenimiento necesario para conservar las esculturas públicas y evitar que los efectos de la exposición ambiental deterioren las piezas.

La Secretaría de Cultura informó además que durante los últimos cinco años se han destinado más de 55 millones de pesos a 39 acciones relacionadas con el rescate de la memoria histórica y el patrimonio cultural de Nuevo León.

Estas intervenciones incluyen monumentos, edificios, obras de arte, templos y otros espacios considerados representativos de la identidad de los neoloneses.

En el caso del “Caballo”, la intervención no se limitó al traslado. La pieza fue sometida a trabajos de restauración antes de ser colocada en su nuevo espacio.

Segura destacó que el objetivo es mantenerla en condiciones adecuadas para que pueda ser disfrutada tanto por la población local como por quienes visitan Monterrey.

La historia de la escultura comenzó fuera de México. El “Caballo” llegó procedente de La Spezia, Italia, ingresó al país por Veracruz y posteriormente fue trasladado por tierra hasta Monterrey.

Su instalación original se realizó en la Macroplaza y posteriormente permaneció en las inmediaciones del Museo del Noreste, antes de llegar al espacio que actualmente ocupa.

La pieza es considerada la primera escultura pública de Fernando Botero instalada en México, lo que le otorga un valor adicional dentro del patrimonio artístico de la ciudad.

Ahora, después de la restauración y el cambio de ubicación, el característico volumen de la obra de Botero vuelve a integrarse al paisaje del Centro de Monterrey.

Más que un simple traslado, la intervención busca recuperar la presencia de una pieza que durante casi 20 años ha formado parte de la historia urbana de Nuevo León.

Y mientras Monterrey continúa transformando y recuperando sus espacios públicos, el “Caballo” vuelve a ocupar un lugar protagónico en uno de los corredores culturales más importantes de la ciudad.

eitmedia.mx