
Toma chocolate, paga lo debes
La canción infantil nunca fue tan profética, dolorosa. Nunca tan exacta para describir el estado financiero de tres geografías unidas por el mismo vicio. Gastar más de lo posible, prometer lo impagable y heredar la factura a los hijos.
La deuda nacional de Estados Unidos rebasó los 40 billones de dólares (trillones en nomenclatura anglosajona) el 19 de agosto de 2026, según confirmó el Departamento del Tesoro y lo reportó CNBC. La cifra exacta al 27 de agosto era de 40,077,529,831,943 dólares. Léase bien. Cuarenta billones, setenta y siete mil quinientos veintinueve millones. Cada dígito pesa como una lápida sobre el futuro de la nación más poderosa del planeta.
El Joint Economic Committee del Senado estadounidense actualizó los números con precisión quirúrgica. La deuda bruta total equivale a 116,480 dólares por persona. Por cada hogar, la cifra asciende a 295,494 dólares. Para los contribuyentes, los adultos con obligaciones fiscales, el reloj de la deuda marca 281,900 dólares por cabeza. Eso no es un crédito hipotecario, sino condena heredada sin firma ni consentimiento.
Al pasar por tu casa, me tiraste un limón. el limón cayó en el suelo y el jugo en mi corazón. Solo reemplacemos limón por factura y la ronda infantil se convierte en tragedia fiscal.
El Congressional Budget Office proyecta un déficit presupuestario de 2.1 billones de dólares para el año fiscal 2026, equivalente al 6% del PIB. En los primeros diez meses del año fiscal, el gobierno ya acumuló 1.8 billones en déficit, incluyendo 432 mil millones solo en julio —el peor mes individual desde marzo de 2021. El Committee for a Responsible Federal Budget lo confirmó en su comunicado del 12 de agosto.
The Wall Street Journal y The Washington Post han documentado la ansiedad creciente entre los tenedores de bonos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intervino en los mercados cambiarios y de bonos para contener los costos de endeudamiento. Sus medidas han sido solo modestamente efectivas, según reportó The New York Times desde la cumbre del G20 en Asheville, Carolina del Norte, este mismo 31 de agosto.
La Government Accountability Office (GAO) no se anduvo con rodeos en su informe de junio de 2026: El gobierno federal se encuentra en una trayectoria fiscal insostenible. La deuda en manos del público alcanzó 31.3 billones de dólares en abril, prácticamente igual al tamaño de toda la economía. Las proyecciones indican un 123% del PIB para 2036 y un escalofriante 251% para 2056.
Morgan Stanley calculó la relación deuda-PIB de Estados Unidos en 125%, por encima de Francia, China y el Reino Unido. Solo Japón, con su 208%, supera al gigante americano en este indicador de vértigo. Los costos netos por intereses alcanzaron 857 mil millones de dólares solo hasta junio del año fiscal 2026. Cada vez se gasta más en pagar intereses y menos en servir al ciudadano.
Naranja dulce, limón partido, dame un abrazo, y un presupuesto equilibrado. Pero nadie abraza la austeridad. Nadie quiere ser el político impopular.
Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, lo advirtió en su libro How Countries Go Broke. The Big Cycle. Los países van camino a “infartos económicos” Comparó el sistema crediticio con el sistema circulatorio humano. La deuda acumulada es la placa arterial. El infarto se acerca.
Fortune reportó el 30 de agosto un fenómeno inédito: las empresas de inteligencia artificial emiten deuda casi agnóstica al rendimiento, según palabras del propio Bessent. La emisión de bonos corporativos de grado de inversión alcanzó 1.7 billones de dólares hasta julio, un 27% por encima del ritmo del año anterior. El economista Ed Yardeni lo llamó efecto de desplazamiento inverso: el capital fluye hacia bonos corporativos en lugar de bonos del Tesoro, obligando a los rendimientos gubernamentales a subir aún más.
Cielito lindo, de la sierra morena vienen bajando, los números rojos de Hacienda.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reveló un déficit fiscal de 746,240.1 millones de pesos al cierre de julio de 2026. La cifra representa un salto de 171,841.6 millones respecto al mismo periodo de 2025, según reportó Radionet el 29 de agosto. Entre enero y mayo, el déficit había sido de 418,749.5 millones de pesos menor al previsto, gracias a la contención del gasto, de acuerdo con El Financiero y El Universal.
La deuda pública neta de México llegó al 51% del PIB en la primera mitad de 2026, por encima del 49.5% del mismo periodo del año anterior. El Financiero publicó el dato el 30 de julio, citando directamente a la SHCP. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de la deuda se ubicó en 51.5% del PIB.
La deuda pública total superó los 19.2 billones de pesos (en nomenclatura mexicana), un billón más respecto al año anterior. Infobae México lo reportó el 31 de julio. Hacienda calificó el nivel como moderado frente a otras economías emergentes. Moderado. Como llamar brisa a un huracán categoría tres.
El INEGI reportó el 27 de agosto un déficit comercial de 848 millones de dólares en julio de 2026. Los ingresos presupuestarios cayeron 1.8% mientras el gasto creció 2.3%. La tijera se abre. Los números no mienten.
La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, superávit fiscal.
En promedio, cada mexicano debe 5,169 pesos por deuda subnacional, según Milenio. Pero el promedio engaña. En seis estados la cifra supera los 10 mil pesos por habitante. Y en uno solo uno la deuda per cápita rompe todos los récords del país.
Bienvenidos a la Sultana del Norte. La tierra del cabrito, la industria, el orgullo regiomontano y la deuda pública más abultada de las 32 entidades federativas.
Nuevo León acumula una deuda de 110 mil millones de pesos, según declaró la diputada Lorena de la Garza Venecia, presidenta de la Comisión de Presupuesto del Congreso local, el 19 de agosto de 2026. Para 2026, se estima un saldo mínimo de 112 mil millones de pesos. El endeudamiento creció 29% durante la administración del gobernador Samuel García Sepúlveda, de acuerdo con ABC Noticias y Eje Central.
La deuda per cápita de Nuevo León se ubica en 17,642 pesos por habitante, la más alta del país. Milenio y Posta lo confirmaron con datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. HR Ratings reportó en febrero de 2026 un incremento de 76,380 millones a 79,768 millones de pesos en la deuda estatal directa.
El gobernador García contempla solicitar 24 mil millones de pesos adicionales en deuda para el presupuesto 2027. Si se aprueba, la deuda per cápita de cada regiomontano podría escalar por encima de los 21,900 pesos. La diputada De la Garza fue contundente. No hay claridad sobre el uso de los empréstitos anteriores. El PAN, a través de su coordinador Carlos de la Fuente, puso en duda otorgar financiamiento para el último año de la administración.
Tengo una muñeca vestida de azul con zapatos blancos y deuda de tul.
Eje Central lo resumió sin anestesia. Nuevo León se consolida como la entidad con mayor presión sobre sus finanzas en todo el país. Samuel García, el mismo gobernador con 13 expedientes por presuntas violaciones a la ley según confirmó la presidenta del Congreso, Itzel Castillo Almanza, en mayo de 2026 pretende dejar la gubernatura con una solicitud de deuda fresca bajo el brazo.
El Tribunal Federal de Justicia Administrativa dejó en suspenso el litigio del gobierno estatal contra un crédito fiscal de 6,292 millones de pesos ante el SAT. Nuevo León le debe al gobierno federal. Nuevo León le debe a los bancos. Nuevo León les debe a sus propios municipios 170 millones de pesos solo a Monterrey, según Milenio.
Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan, piden pan, no les dan, piden queso, les dan hueso y les cobran intereses.
Un estadounidense promedio carga 116,480 dólares de deuda nacional sobre sus hombros. Un contribuyente estadounidense carga 281,900 dólares. Un hogar estadounidense carga 295,494 dólares. Eso equivale a comprar una casa sin recibir las llaves.
Un mexicano promedio carga 5,169 pesos de deuda subnacional. Pero un regiomontano carga 17,642 pesos —más del triple del promedio nacional—. Si se aprueba la nueva deuda solicitada por García, cada habitante de Nuevo León deberá más de 21 mil pesos sin haber firmado un solo pagaré.
La deuda de Estados Unidos crece a razón de 105,324 dólares por segundo. Cada día, el gobierno federal añade más de 7 mil millones de dólares a la cuenta. Cada hora, 301 millones. Mientras usted lee esta crónica, la deuda aumentó varios millones más.
Pin Pon es un muñeco muy guapo y de cartón. Se lava la carita con agua y con jabón pero no puede lavar la deuda de la nación.
El humor popular siempre tuvo razón. Las canciones de la infancia escondían verdades financieras disfrazadas de rondas inocentes. Toma chocolate, paga lo que debes no era un juego. Era una advertencia.
En Washington, los líderes del G20 se reúnen este 31 de agosto para discutir la crisis económica global mientras la deuda estadounidense rebasa los 40 billones. En la Ciudad de México, Hacienda maquilla un déficit de 746 mil millones como gestión fiscal responsable. En Monterrey, un gobernador con 13 expedientes legales pide 24 mil millones más de deuda para su último año de gobierno.
Tres escalas. Un mismo patrón. Gastar hoy, cobrar mañana, culpar al de enfrente.
De tin marín, de do pingüé, cúcara, mácara, títere fue. ¿Quién paga la deuda? Usted, usted, usted.”
La tragedia fiscal de nuestro tiempo tiene banda sonora infantil. La ironía más cruel es esta. los niños cantan las canciones sin saber su significado. Los adultos conocen el significado sin poder cambiar la canción.
El viejo refrán norteño. El muerto al pozo y el vivo al gozo. Solo falta ver quién termina en el pozo y quién se queda con el gozo.




